dilluns, 21 de maig de 2012

Reconstrucción pionera de la uretra y el pene a un bebé

Un bebé lactante ha sido sometido a la primera cirugía pediátrica que se realiza en España por nacer con una malformación muy poco común –afecta a uno de cada 30 millones de recién nacidos y hay alrededor de 80 casos descritos a nivel mundial- denominada afalia congénita, es decir, nació con testículos pero sin pene. La uretra del pequeño desembocaba en el ano, por lo que micciona a través de él. La intervención, que duró 8 horas, tuvo lugar el miércoles en el Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba y fue dirigida por el urólogo pediátrico del Miami Children´s Hospital, Rafael Gosálbez Rafel, que contó con la colaboración de un equipo sanitario de dicho centro hospitalario. La intervención era necesaria desde el punto de vista estético pero, sobre todo, para preservar los riñones de infecciones frecuentes y evitar el fracaso renal. La operación, que ha consistido en la realización de una nueva uretra y un pene, se ha desarrollado en varias fases. En primer lugar, como ha explicado la directora de la Unidad de Gestión Clínica de Cirugía Pediátrica, Rosa María Paredes, se desenterró la uretra del lugar en el que se encontraba, es decir, se separó de la pared anterior del recto. A continuación, se construyó una uretra artificial usando colgajo de piel del escroto, que se unió a la uretra primitiva para finalmente crear un pene con colgajo de piel abdominal. Sin embargo, esta intervención no ha posibilitado que el pequeño pueda orinar de forma normal, por lo que se tendrá que producir una segunda cirugía para completar el procedimiento. Ésta tendrá lugar en función de la evolución del paciente, que micciona ahora por una sonda urinaria. Además, cuando éste llegue a la edad adulta, precisará de una nueva operación con el objeto de que el pene adquiera su función eréctil y poder mantener así relaciones sexuales. El doctor Gosálbez ha indicado, en cualquier caso, que la fertilidad de este paciente está "preservada" con esta intervención. El bebé se encuentra estable tras la cirugía, aunque el postoperatorio y su recuperación suelen ser complicados en este tipo de casos. La técnica empleada fue descrita recientemente. La primera intervención de este tipo se practicó en 2007 y hasta la fecha se han realizado a un total de ocho niños en todo el mundo. Antes se esperaba a la edad adulta para intervenir pero el urólogo Rafael Gosálbez aconseja hacerlo lo antes posible desde que se detecta el problema para que el niño no sea consciente de él. Éste ha destacado que la reconstrucción del pene en los bebés y niños por malformación congénita llama especialmente la atención porque existe muy poca experiencia a nivel mundial al respecto, entre otras razones, por su baja incidencia. Tanto es así que los bebés que nacen con esta anomalía han de ser evaluados inmediatamente para determinar si existen otras malformaciones asociadas, bien en el tracto urinario o en otros órganos y sistemas.