dimarts, 10 de maig de 2011

Cuando la tecnología gana la batalla al cerebro humano


Trece instituciones y centros de investigación de una decena de países trabajan en el Proyecto Cerebro Humano, que simulará el funcionamiento del cerebro a través de tecnologías de supercomputación, para mejorar en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades cerebrales y avanzar hacia una tecnologías de baja energía y una nueva generación de robots inteligentes.


El Proyecto Cerebro Humano (HBP, según sus siglas en inglés) es una de las seis propuestas preseleccionadas por la Comisión Europea para participar en la iniciativa comunitaria que busca poner en marcha equipos de investigación multidisciplinares a gran escala.

Cada uno de estos programas piloto presentará una descripción completa de su viabilidad y su plan estratégico de investigación a mediados de 2012. Posteriormente, se seleccionarán uno o dos candidatos entre los seis preseleccionados, para empezar a trabajar a partir de 2013.

La Comisión Europea tiene previsto que estos trabajos abarquen un periodo de tiempo de aproximadamente 10 años y reciban una financiación de hasta 100 millones de euros por año.

El proyecto fue presentado este martes en Madrid por Henry Markram, coordinador del HBP e investigador de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (Suiza), centro que lidera la iniciativa.

El consorcio integra a 13 universidades e institutos de investigación de Suiza, Alemania, Suecia, Reino Unido, Francia, España (con la Universidad Politécnica de Madrid), Países Bajos, Italia, Austria, Polonia e Israel.

Según explicó Markram, el objetivo fundamental del proyecto es elaborar un modelo computacional detallado del cerebro humano para avanzar en la comprensión de este órgano y el tratamiento de sus enfermedades.

Estas simulaciones servirán de base también para el desarrollo de tecnologías en prótesis para personas con discapacidad y de tecnologías computacionales de baja energía con una eficacia similar a la del cerebro, y para la creación de una nueva generación de robots inteligentes.

Para ello, se crearán ocho infraestructuras tecnológicas únicas y se trabajará con neurólogos, médicos, físicos, matemáticos e ingenieros informáticos.

Los investigadores entienden el cerebro humano como un equipo "inmensamente eficaz de auto-aprendizaje, auto-reparación y de eficiencia energética". Por esta razón, consideran que imitar su funcionamiento permitiría revolucionar la tecnología de la información, la medicina y la sociedad, "incluso antes de que el proyecto logre sus objetivos finales".

"No es un proyecto que la industria y las empresas puedan desarrollar por sí mismas. Requiere obligatoriamente la integración de gran cantidad de información, y para eso hace falta colaboración. Europa necesita que esto salga adelante", concluyó Markram.