divendres, 18 de febrer de 2011

Un brazo biónico de última generación reacciona con impulsos cerebrales


Un grupo de científicos han presentado el primer brazo biónico que puede ser movido con impulsos cerebrales que permite a los pacientes controlar sus prótesis con sólo pensar en ello, informa 'EFE'.


La mente, el cuerpo y la máquina" fue el tema con el que se inauguró la reunión anual de la Asociación Americana para el Avance de las Ciencias (AAAS), que este año se celebra en Washington.

El doctor Todd Kuiken, director del centro de medicina biónica y director del departamento de amputados del Instituto de Rehabilitación de Chicago (RIC) presentó en este foro la Reinervación Muscular Dirigida (TMR).

Kuiken y su equipo ha desarrollado este innovador procedimiento quirúrgico que redirige las señales del cerebro de los nervios de los músculos que quedan sanos después de una amputación, permitiendo a los pacientes controlar sus prótesis con sólo pensar en la acción que desean realizar.

Utilizando esta tecnología, Kuiken y su equipo desarrollaron el primer brazo biónico del mundo controlado por los nervios, que obedecen a los impulsos cerebrales del paciente y que hasta la fecha ha sido implantado a 50 personas en todo el mundo, muchos de ellos militares que heridos en combate.

De momento sólo han probado con brazos, pero más adelante podrían hacerlo con otras extremidades como piernas, según explicó Kuiken que estuvo acompañado del cirujano del Walter Reed Army Medical Center, Martin Baechler, y Lehman Glen, un sargento retirado que perdió un brazo en Irak y que se ha beneficiado de esta tecnología.

La TMR transfiere los nervios del brazo y la mano al músculo del pecho y cuando los nervios crecen, los músculos del pecho actúan como si fueran los músculos de la mano.

Por eso cuando el usuario de una prótesis piensa en contraer la mano, la orden es medida por señales mioeléctricas que permiten que la mano protésica responda.

El doctor Kuiken y su equipo siguen desarrollando la cirugía TMR para continuar mejorando la movilidad de los pacientes con una mejor decodificación de la señal bioeléctrica y mejoras en los sistemas de control de las prótesis.

Además, han sido capaces de restablecer la sensibilidad de la piel del brazo que han perdido en muchos de los para muchos pacientes que se someten a la cirugía, aunque no el tacto.

Según dijo el doctor, que lleva 20 años trabajando en este campo, "me di cuenta de que las prótesis actuales realmente se quedaban cortas en su capacidad para mejorar la función y los movimientos de los amputados".

Por eso quiso desarrollar una tecnología que ayudara a los discapacitados a tener una vida lo más cómoda posible, para lo que ha contado con la ayuda de los servicios sanitarios del Ejército estadounidense.

En la misma línea, el español José del R.Millán, director de la Ecole Polytechnique Federal De Lausanne (EPFL) en Suiza, trabaja en una silla de ruedas que pueda ser dirigida con impulsos cerebrales.

Su equipo también ha diseñado un robot apodado "robotino" controlado por una interfaz típica cerebro-ordenador (BCI, en inglés) para ayudar a las personas con discapacidad interactuar con su entorno.

No obstante, aunque ya es posible realizar estos movimientos -de izquierda a derecha- dijo que todavía hay que mejorar la tecnología ya que está demostrado que después de una hora de interacción con estas máquinas la mayoría de los pacientes "quedan exhaustos".

Otra de las posibilidades que abren estas tecnologías son para los pacientes con lesiones en espina dorsal.

Investigadores de la Universidad de Pittsburg han implantado chips en la corteza del cerebro capaces de captar la actividad nerviosa de las neuronas para tratar que estos pacientes puedan controlar algunos aparatos o mover prótesis.

Los proyectos se basan en una investigación en curso realizada en pacientes con epilepsia a los que se les colocó temporalmente chips en el cerebro y fueron capaces de mover el cursor y jugar a juegos del ordenador con la mente.

"Al ampliar nuestra investigación del laboratorio al ámbito clínico, esperamos obtener una mejor comprensión de cómo entrenar y motivar a los pacientes que se beneficiarán de la tecnología BCI," señaló la doctora Elizabeth Tyler, neurocirujana y profesora de la Universidad de Pittsburg.