dimecres, 15 de desembre de 2010

Niños con discapacidad se benefician de la terapia con caballos


La Fundación Deporte y Desafío concluye este mes los cursos de hipoterapia para personas con discapacidad que se iniciaron el pasado mes de septiembre en la Sociedad de Terapias Ecuestres Madrileñas y en la Escuela de Equitación San Jorge, de los que se han beneficiado niños con síndrome de Down, parálisis cerebral o autismo.


Estos cursos, cuyo cupo era de 10 participantes, contaron con la colaboración de BNP Paribas y el equipo de maratón de la Fundación Deporte y Desafío. Gracias a estas colaboraciones, los participantes han contado con monitores expertos en hipoterapia, una terapia destinada a personas con distintos tipos de discapacidad.

Esta actividad ecuestre para personas con discapacidad se utiliza como complemento de otras terapias clínicas. Su objetivo es que el alumno con discapacidad, acompañado por el fisioterapeuta o monitor, pueda mejorar el equilibrio, el sentido espacial o incluso la circulación sanguínea, gracias al contacto con el animal.

Según la fundación, se trata de una terapia beneficiosa para personas con cualquier tipo de discapacidad y tan sólo ofrece contraindicaciones para aquellos que tengan hernias, problemas cardíacos o epilepsia.

Según explicó una de las profesoras que ha participado en el curso, la hipoterapia favorece y mejora el equilibrio, la coordinación y la musculación. "No hay ningún aparato con el que se puedan hacer los ejercicios que se realizan encima de un caballo", explicó. "El caballo permite un movimiento tridimensional: tiene movimiento hacia delante, hacia arriba y lateral".

Niños con síndrome de Down, parálisis cerebral o autismo son algunos de los que más beneficios pueden obtener de esta terapia que además se realiza sin montura. De este modo, indicó la profesora, se aprovecha el grado más de temperatura que tienen los caballos. "Se trata de aprovechar al máximo el contacto con el caballo y que reciban las oscilaciones más directamente", explicó.

Esta terapia se puede iniciar a modo de estimulación precoz con niños de incluso dos o tres años. En este caso se realiza durante menos tiempo y el caballo permanece tumbado a lo largo del ejercicio.

También los caballos deben tener unas cualidades específicas, ya que "tienen que ser caballos con una conformación buena, con un carácter bueno, estar bien domados y ser dóciles".