dimecres, 16 de juny de 2010

EN ENFERMOS DE ESCLEROSIS MÚLTIPLE La pérdida de memoria sí se puede frenar


Nadie pone en duda que seguir una vida mentalmente activa protege de la pérdida de memoria y del deterioro cognitivo en personas sanas y enfermas. Sin embargo, para los afectados de Esclerosis Múltiple (EM) haberla ejercitado y seguir manteniéndola puede ser determinante a la hora de retrasar la pérdida de recuerdos. Un estudio confirma que los enfermos que 'ejercen' su mente están más protegidos contra la pérdida de memoria y las dificultades de aprendizaje que con frecuencia se asocian a la enfermedad.


Tal y como recuerda Charo Blasco, neuróloga del Hospital Universitario Puerta de Hierro de Majadahonda, "el deterioro cognitivo en pacientes con múltiple es un hecho conocido, aunque no siempre bien cuantificado. Hay estudios que hablan de una prevalencia de este deterioro van del 45% al 70%. Esta nueva investigación no es más que la constatación mediante un pequeño ensayo clínico de un hecho conocido y evidenciado en otras formas de demencia, como el Alzheimer".

El conocimiento de esta realidad ha llevado ya a asociaciones de enfermos españolas a ofrecer talleres para 'preservar' la memoria. Es el caso de la Asociación Balear de Esclerosis Múltiple (ABDEM). Enric Brunet, miembro de la misma, aclara a ELMUNDO.es "que desde el inicio de la creación de la asociación contamos con un programa de neurorehabilitación que bien se realiza en grupos o de forma individualizada, si el enfermo está muy afectado. El objetivo es ayudar al mantenimiento de las capacidades mentales para lograr la funcionalidad en la vida cotidiana".

La prueba
La nueva investigación, publicada en el último 'Neurology' , ha sido llevada a cabo por James Sumowski, del Centro de Investigación de la Fundación Kessler, en New Jersey (EEUU), y su equipo. Los científicos contaron con la participación de 44 enfermos de EM, con una media de edad de 45 años, que padecían la enfermedad desde hacía 11. Así, y en todos ellos, midieron el 'enriquecimiento' verbal, obtenido generalmente a través de actividades que implican la lectura y la educación. Asimismo, y en todos ellos, se midió la atrofia cerebral mediante pruebas de imagen con Resonancia Magnética (RM).

El estudio encontró que aquéllos con un estilo de vida mentalmente activo obtenían una buena puntuación en las pruebas de aprendizaje y de memoria, incluso a pesar de tener mayor daño cerebral asociado a la enfermedad. La prueba consistió en conceder a todos los participantes hasta 15 intentos para aprender una lista de 10 palabras, y se les pidió recordarla a los 30 minutos. Entre las personas con estilos de vida activos mentalmente, tanto el aprendizaje de las mismas como su recuerdo fue similar en los que tenían mayor cantidad de daño cerebral (observado en la RM) como en los que poseían menos zona cerebral 'perjudicada'. De hecho el recuerdo o a la hora de declinar las palabras se redujo tan sólo en 1%. Por el contrario, y en comparación con ellos, aquéllos que no ejercitaron su mente, tuvieron un aprendizaje más lento y la enumeración de las palabras se redujo en un 16%.

"Muchas personas con EM luchan contra los problemas de aprendizaje y memoria. Este estudio muestra que un estilo de vida activo mentalmente podría reducir los efectos nocivos de daño cerebral en ambas capacidades. Es decir, el aprendizaje y la capacidad de la memoria sigue siendo bastante bueno en las personas con estilos de vida enriquecedora, aunque se produjera una gran cantidad de daño cerebral. Por el contrario, las personas con estilos de vida cognitivamente pasivos eran más propensos a sufrir los problemas de aprendizaje y memoria", aclara el autor principal de la investigación.

A lo largo de la vida
Para la doctora Blasco, "es un hecho conocido hace mucho tiempo y no sólo en estos pacientes sino en todos. Hay un mecanismo llamado reserva cognitiva que no es más que que las personas con un mayor nivel educacional, un mayor nivel intelectual o un mayor ejercicio del mismo toleran mejor (sobre todo en fases iniciales) el deterioro cognitivo. Cuanto mejor entrenado haya estado el cerebro, cuanto mayor sea el número de conexiones neuronales y habilidades intelectuales se hayan desarrollado a lo largo de tu vida, en el momento de aparecer un déficit puedes responder mejor o durante más tiempo en comparación con el que no ha hecho nada de eso".

De la misma opinión se muestra Purificación de Castro, neurológa de la Clínica Universidad de Navarra: "La hipótesis del trabajo de Sumowski es por tanto válida y muy interesante. Ha sido aplicada sobre todo en enfermos de Alzheimer y es uno de los objetivos de los centros de día, lograr que los pacientes estén convenientemente estimulados. En el campo de la esclerosis múltiple se ha trabajado menos, pero por analogía, se ha empezado a aplicar y en algunas de las unidades de esclerosis múltiple hay programas de estimulación cognitiva para los pacientes afectados intelectualmente".

Y aconseja: "Evidentemente, no todos los enfermos de EM van a tener problemas cognitivos, pero resulta muy apropiado plantear en los primeros años del diagnóstico, a personas muy jóvenes y sin problemas cognitivos, la conveniencia de desarrollar un estilo de vida en el que hábitos como la lectura, resolución de problemas, actividades sociales creativas, tengan un papel predominante junto a una actitud mental positiva y esperanzada, sabiendo que pueden hacer algo para 'defenderse' de alguno de los riesgos de su enfermedad.