dijous, 17 de juny de 2010

El ictus, primera causa de mortalidad en la mujer


El ictus, primera causa de mortalidad en la mujer y la segunda en el caso del hombre, afecta en España a casi 100.000 personas, y una de cada cuatro fallece, dos quedan discapacitadas, mientras que sólo una se cura.


Asimismo, esta enfermedad es la primera causa de invalidez, lo que implica una elevada carga familiar, social y económica, según explicó a los periodistas el responsable de formación en ictus de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (Semicyuc), Pedro Navarrete.

Navarrete, jefe de sección de Medicina Intensiva del Hospital Virgen de las Nieves en Granada, ha aseverado que el ictus es una enfermedad que afecta, sobre todo, a las personas mayores de 65 años, aunque también puede manifestarse en jóvenes, por lo que "todos debemos estar alerta", publica 'Radio Granada'.

El hecho de que el ictus afecte más a la mujer se debe a que su esperanza media de vida es mayor que en el caso del hombre, que suele morir por enfermedades cardiovasculares, ha resaltado el doctor.

Se trata de un trombo que obstruye la circulación de una arteria cerebral y suele ser provocado por una enfermedad cardíaca, o bien, por la degeneración de las arterias -en la mayoría de los casos producida por factores como el tabaco, diabetes, hipertensión y colesterol alto-.

Esta enfermedad, conocida también como trombosis o infarto cerebral, tiende a aumentar, ya que la población envejece cada vez más y la edad media va aumentando, lo que evidencia que "su incidencia puede ser aún mayor en los próximos años".

Entre las distintas señales que pueden ser indicios de esta dolencia, destacan los trastornos del habla, la pérdida de la sensibilidad o de la fuerza en manos, brazos y piernas, además de las alteraciones bruscas de la visión, casos en los que se recomienda acudir "con urgencia al médico".

Respecto a los factores de riesgo que deben controlarse para prevenir la aparición del ictus Navarrete ha subrayado la hipertensión, la diabetes, el tabaco o la arterioesclerosis, gracias a lo cual se podría disminuir esta enfermedad a largo plazo.

Actualmente se dispone de tratamientos -trombolíticos- que deben administrarse lo antes posible para conseguir los máximos beneficios y que son eficaces en el manejo del ictus, ya que rompen el trombo, lo que permite restablecer el flujo cerebral y recuperar gran parte del cerebro.

La tasa de pacientes que se beneficia de este tratamiento es baja, ya que en España oscila entre el dos y cuatro por ciento, aunque depende de las distintas áreas urbanas, por lo que se ha puesto en marcha una herramienta -el código ictus-, con el objetivo de que el paciente pueda llegar lo antes posible al hospital.