dimarts, 2 de juny de 2009

Un proyecto francés logra reducir el consumo de antibióticos


Ante el elevado número de prescripciones de fármacos antimicrobianos registrado en Francia, las autoridades sanitarias del país pusieron en marcha en 2002 una campaña para disminuir su consumo innecesario, que está asociado al aumento de las bacterias resistentes. Cinco años después, han logrado con creces su objetivo de reducirlo un 25%, según un informe publicado en la revista 'PLoS Medicine'.

A principios de siglo, Francia encabezaba la lista de países europeos con mayor ratio de consumo de antibióticos y ocupaba los puestos de cabeza en el ranking mundial. Estos datos, lejos de hablar de la buena calidad del sistema sanitario galo, son un motivo de preocupación en materia de salud pública ya que el uso indiscriminado de estos medicamentos provoca que las bacterias se vuelvan resistentes a ellos.
Para tratar de atajar el problema, el Gobierno francés puso en marcha en 2001 un programa nacional dirigido a la población y a los profesionales sanitarios. Desde 2002, cada invierno se lanza la campaña 'Les antibiotiques c�est pas automatique' ('Los antibióticos no son automáticos'), que pretende reducir las prescripciones durante la época del año en la que son más frecuentes los resfriados comunes y la gripe, enfermedades para las que estos fármacos no están indicados pero, sin embargo, se prescriben habitualmente.
Durante los inviernos de 2000-2001 y 2001-2002, el número de recetas de antibióticos por cada 100 habitantes fue de 72,4. "La cifra se redujo gradualmente hasta 56,6 durante la temporada invernal de 2006-2007", señala el artículo publicado en 'PLoS Medicine'. Esta disminución, del 26,5% en total, se produjo en las 22 regiones del país y en las tres clases de antimicrobianos más empleadas (penicilinas, macrólidos y cefalosporinas). Las quinilonas fueron las únicas cuyo consumo aumentó en ese tiempo.
Uno de los objetivos principales de la campaña era reducir las recetas de antibióticos en niños menores de seis años, que se logró ampliamente con un descenso del 30,1%. "Este resultado es muy alentador ya que una proporción importante de las prescripciones de antibióticos en niños pequeños es innecesaria debido al origen viral de sus infecciones", explican los autores.
Por las características del estudio, no se pueden sacar conclusiones de si la reducción en el consumo innecesario de antibióticos es causa directa del programa gubernamental o si causó algún efecto sobre las resistencias bacterianas. No obstante, este informe es "el análisis publicado más sofisticado y detallado que correlaciona una campaña nacional pública con el descenso de mal uso de estos fármacos", señala un comentario que acompaña al trabajo.
Antes de Francia, otros países han puesto en marcha proyectos similares. El más exitoso se llevó a cabo en Bélgica, donde se redujo su uso un 36%. Otros gobiernos, por el contrario, han tenido menos suerte y no han logrado evitar la excesiva prescripción de los antibióticos, como España (que ocupa el segundo puesto de Europa), Inglaterra, Grecia o Australia, apunta este mismo comentario.