dimarts, 2 de juny de 2009

¿Le han diagnosticado virus del papiloma humano?


Sin duda alguna, una pregunta cada más frecuente en nuestras consultas. Desde nuestra perspectiva como urólogos, el que acude suele ser el chico, la mayoría de la veces solo, y la historia es siempre la misma: "A mi pareja le ha diagnosticado su ginecólogo una infección por el virus del papiloma humano (VPH) en una revisión rutinaria, quiero saber si yo también estoy infectado y cómo nos hemos podido contagiar. ¿Me ha sido infiel?".

Ampliemos un poco la información sobre el virus y cuáles pueden ser sus efectos más comunes antes de entrar en los aspectos sociológicos del problema.
Los virus del papiloma humanos son un grupo diverso que infectan la piel y membranas mucosas (boca, vagina, ano, etcétera). Se han identificado más de 100 diferentes tipos de VPH y algunos pueden causar 'condilomas' (lesiones en forma de coliflor en la piel) y otros infecciones subclínicas (sin síntomas), resultando en lesiones precancerosas (cáncer de cuello de útero-cérvix, cáncer de pene, etcétera). Todos los VPH se transmiten por contacto piel a piel.
El estar infectado por el virus es tremendamente frecuente, sobre todo en mujeres. El momento álgido en el incremento del número de contagios es cuando se comienza a tener relaciones sexuales.
Las estadísticas de la frecuencia de infección por VPH varían entre el 14% y el 90%. La infección de VPH genital es muy común, estimándose que más del 50% de las mujeres se infectarán con uno o más tipos de VPH sexualmente transmitidos, durante su vida adulta.
Las infecciones por VPH ocurren a nivel mundial. No hay países, razas, edades o sexos que no estén afectados.
¿Cómo ponemos estos datos en el contexto de nuestra vida diaria? Debemos pensar por tanto que el estar infectado (sobre todo en las mujeres) no es nada extraño, ya que tan sólo un pequeño número de mujeres tendrán un problema real. Lo interesante del tema es que sabemos que la mayoría de los tumores de cérvix, por no decir todos, van precedidos de una infección sin síntomas por VPH. Si detectamos precozmente la infección (revisión ginecológica anual y Test de Papanicolau) podremos eliminarla y así prevenir el desarrollo de un tumor en esa zona.
La política del CDC (Centro para el Control de la Enfermedades) Norteamericano es clara. A todas las mujeres se les recomienda realizarse anualmente un Test de Papanicolau (citología vaginal) para detectar anormalidades celulares causadas por VPH.
El VPH genital es la infección más común de transmisión sexual en EEUU. Cerca de 6,2 millones se infectan con VPH genital cada año. Cerca de 14.000 estadounidenses se diagnostican con cáncer cervical cada año y más de 3.900 mujeres mueren en EEUU anualmente por esta enfermedad.
¿Qué decir del hombre? Lo primero es que la frecuencia de la infección, aunque hay pocos datos concluyentes, parece mucho menor. Está incrementada en la población homosexual, que práctica sexo anal sin protección. El riesgo de cáncer anal es de 17 a 31 veces mayor entre homosexuales y hombres bisexuales que entre heterosexuales.
Aunque es posible diagnosticar el ADN del VPH en hombres no hay tests aprobados para ello, ya que la prueba es inconcluyente y médicamente innecesaria. Sería necesario realizar una exploración de las áreas de posible contacto en busca de lesiones visibles.
Por tanto, e intentando dar forma a toda la información, diremos que el hecho de que nuestra pareja haya sido diagnosticada de VPH no tiene que implicar ningún problema de relación. Él o ella han podido contagiarse en relaciones anteriores y haber quedado subclínica la infección hasta su diagnóstico en un momento determinado.
Recientemente han sido aprobadas dos vacunas para prevenir la infección. Lejos de buscar culpables, lo interesante es ponerse en manos expertas, (urólogo y ginecólogo), para la adecuada valoración de la pareja y, tomar las medidas que sean más oportunas en cada caso y que puedan prevenir un mal mayor.