dimarts, 20 de gener de 2009

No habrá vacuna del papiloma para las mayores de 27 años


El descanso nocturno no sólo beneficia al sistema nervioso y musculoesquelético. Al parecer, y según un trabajo publicado en la última edición de la revista Archives of Internal Medicine, también es fundamental para que el sistema inmunológico no se resienta y sea capaz de protegernos frente a amenazas tan banales como los catarros comunes.

Los autores del seguimiento reclutaron a 153 voluntarios sanos de ambos sexos y estudiaron sus patrones de sueño durante dos semanas en cuanto a cantidad y calidad (número de horas que se dormía, sensación subjetiva de haber descansado, las veces que se interrumpía el sueño durante la noche, duración de dichas interrupciones...). Después de este periodo, todos los participantes recibieron unas gotas nasales en las que se habían alojado varias cepas de rinovirus (el principal causante del catarro común). Pues bien, los pacientes que dormían menos de siete horas diarias tenían casi tres veces más probabilidades de enfermar que los que habían descansado ocho o más. Asimismo, el colectivo que había disfrutado de un sueño reparador, sin levantarse por la noche, estaba mucho más protegido que el que había sufrido noches más inquietas. «Una pauta de sueño poco eficiente o de corta duración diaria en las semanas previas a la exposición a los rinovirus está asociado a una resistencia mucho menor a esta infección», rezan las conclusiones del estudio.