dimarts, 20 de gener de 2009

Antidepresivos para aliviar la fibromialgia


Los fármacos antidepresivos reducen el dolor y los trastornos del sueño de las personas que padecen fibromialgia. Asimismo, mejoran su calidad de vida e inciden positivamente en su estado de ánimo, según acaba de confirmar un análisis de los estudios realizados en los últimos años que publica esta semana The Journal of the American Medical Association (JAMA).

El dolor generalizado y la hipersensibilidad en diferentes puntos del organismo son dos de los principales rasgos de una enfermedad que padece aproximadamente el 0,2% de los hombres y el 4,2% de las mujeres, lo que se traduce en unos dos millones de afectados en España. También puede ocasionar fatiga, rigidez matutina, dolores de cabeza, depresión, ansiedad... Se desconoce la causa de este síndrome, pero algunos expertos creen que el trauma físico y emocional puede jugar un papel importante en su aparición. Los autores del trabajo, pertenecientes a diferentes universidades alemanas, revisaron 18 ensayos clínicos en los que participaron más de 1.400 pacientes. En dichas investigaciones se emplearon psicofármacos de distintos tipos y no todos mostraron la misma eficacia de cara al alivio de los síntomas propios de la patología. Por ejemplo, los antidepresivos cíclicos y tetracíclicos resultaron especialmente eficaces en la reducción del dolor, mientras que los fármacos de las familias de los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina y de los inhibidores de la mono-aminoxidasa tuvieron una baja potencia frente a ese mismo síntoma. En lo que se refiere a las posibles consecuencias prácticas de los resultados del análisis, los investigadores centran sus recomendaciones en dos productos concretos: amitriptilina y duloxetina. El primero combate bastante bien el dolor y los problemas de sueño, mientras que el segundo presenta como principal garantía el hecho de que ha sido probado para dichos fines en un buen número de pacientes. En todo caso, se aconseja la administración durante periodos cortos, ya que todavía no hay estudios que avalen el uso de este tipo de medicamentos a largo plazo en pacientes con fibromialgia. Es más, se desconoce si es posible mantener los beneficios tras la interrupción de la terapia.