dijous, 30 d’octubre de 2008

Una guía enseña a ser buen paciente


Siempre que se toca el tema de la relación entre el médico y el paciente, se hace alusión a las deficiencias que los facultativos tienen a la hora de comunicarse con los usuarios. Que si usan terminología demasiado especializada, que si escriben las recetas con una letra ilegible, que si son ariscos, secos o maleducados, que si despachan al enfermo en un abrir y cerrar de ojos...

Pero, ¿se ha preguntado alguna vez qué tipo de paciente es usted?, ¿se ha cuestionado qué puede hacer para que la visita médica sea provechosa a pesar del poco tiempo disponible?, ¿ha planteado a su galeno maneras de hacerle la tarea más fácil?
Seguramente no. Sin embargo, para sortear éstos y otros obstáculos que se presentan a la hora de entablar esta relación, se acaba de editar una sencilla guía, bajo los auspicios de Pfizer y la oficina del Defensor del Paciente de la Comunidad de Madrid.
En este manual se recogen las principales barreras que surgen en la consulta. «La primera, y una de las más importantes, es la limitación de tiempo; eso crea una profunda insatisfacción tanto en el paciente, que se siente desatendido, como en el médico, que se ve obligado a actuar con premura», explicó en la presentación de la guía Juan Siso, subdirector general del Defensor del Paciente de la Comunidad de Madrid.
Por eso es necesario hacer los deberes antes de acudir al médico. Se obtendrá un mejor aprovechamiento si el usuario lleva sus preguntas anotadas, tiene claro lo que quiere decir y se esfuerza por explicar sus síntomas de una manera personal, con aclaraciones que ayuden al galeno a determinar, por ejemplo, si un problema es más frecuente por la noche, después de ingerir ciertos alimentos o si un dolor se asemeja a un pinchazo o es continuo.
En este sentido cobra especial importancia la sinceridad. El paciente no sólo debe referir con detalle sus dolencias. Además debe admitir si ha olvidado seguir el tratamiento tal y como le indicó el facultativo, si ha experimentado alguna reacción adversa o si además de la medicación prescrita está tomando cualquier otro producto, incluso los suplementos vitamínicos, vegetales o naturales.
La segunda barrera que han tratado de derribar los autores se refiere a la visita médica propiamente dicha y es ahí donde los profesionales sanitarios tienen un papel clave para no ser demasiado técnicos en sus explicaciones. «A veces el galeno se olvida de que quien tiene delante conoce poco del área médica», apunta Francisco García Pascual, director de Comunicación y Relaciones Profesionales de Pfizer.
Sin embargo, e igual que en la formación de los galenos, también se está prestando cada vez más atención a este tema, los usuarios pueden hacer algo más por aportar su granito de arena.
Así, deben perder el miedo a preguntar y han de tomar conciencia de qué tipo de pacientes son. En la guía se establecen cinco perfiles diferentes que es importante identificar para que la visita sea provechosa.
Así el paciente emocional (que tiende a llorar, angustiarse o disgustarse) debe concentrarse en los hechos, avisar a su médico y hablar pausadamente. El sabelotodo debe preguntar educadamente todo lo que no sepa y procurar no contradecir al médico hasta no haber escuchado todos los argumentos. Si expresa su desacuerdo debe hacerlo desde una postura alejada de la desconfianza y la prepotencia.
Por su parte, el usuario apocado, tímido debe erradicar la idea de que sus preguntas son tontas o van a molestar al profesional. Él está ahí para ayudar.
Uno de los más temidos por los facultativos es el paciente divagante. Es aquel que se encuentra abrumado por sus problemas de salud y no elabora lo que va a exponer. Su discurso es farragoso, incompleto y poco útil. Es especialmente importante que estas personas confeccionen una lista de dudas, preguntas, síntomas, antecedentes clínicos... antes de ir a la consulta.
Finalmente, quien considera al médico un ser todopoderoso, capaz de curarlo todo, también debe abandonar su papel pasivo y ser consciente de que uno de los eslabones esenciales en el cuidado de la salud es uno mismo. El médico no hace milagros.
«Este perfil es cada vez más habitual debido a las connotaciones de la cultura imperante. Lo queremos todo ya y con garantía total. Se piensa que ingresar en un hospital es garantía de curación y no es así. El galeno está obligado a poner los medios para sanar, pero no siempre es posible y el paciente debe aprenderlo, así como tomar parte activa en su tratamiento», insiste Juan Siso.
OTROS CONSEJOS
Producto de la experiencia, en la guía se recogen además una serie de consejos que pueden terminar de hacer de la consulta un acto médico más satisfactorio.
Así, es aconsejable ser puntual para no entorpecer la dinámica del resto de visitas, presentar un aspecto aseado, no perder el tiempo relatando las costumbres del médico anterior, no explicarle casos de allegados que cree que tuvieron lo mismo que usted, no hablar mientras le exploran y, sobre todo, no pedir peras al olmo.
«Es frecuente que se quejen, por ejemplo, de las dificultades para aparcar cerca del centro o de la saturación que hay en el metro, y en eso se pierden unos minutos preciosos», explica Siso.