dijous, 23 d’octubre de 2008

Un fármaco para la leucemia, segunda opción en el tratamiento de la esclerosis múltiple

Una nueva alternativa para los pacientes con esclerosis múltiple que no respondan a los tratamientos actuales. Un estudio, actualmente en fase III, muestra que un fármaco para la leucemia, el alemtuzumab, podría ser eficaz como segunda opción terapéutica. Eso sí, los efectos secundarios no son nada desdeñables y la terapia requiere una férrea supervisión por parte del especialista.


El citado fármaco inmunosupresor "actúa sobre un receptor de la molécula CD52, disminuyendo de forma drástica los linfocitos T. Su potencial es tan grande que es capaz de reducirlos durante un año. En la esclerosis múltiple este efecto es esencial, ya que se trata de una enfermedad producida por una alteración en los citados linfocitos [que destruyen la mielina o el recubrimiento de las fibras nerviosas]", explica a elmundo.es Rafael Arroyo, jefe de la Unidad de Esclerosis Múltiple del Hospital Clínico San Carlos (Madrid).

Su actuación sobre estos glóbulos blancos, que es básica para el trastorno neurodegenerativo, supone un drástico impacto en el sistema inmunológico, lo que expone al paciente a múltiples efectos secundarios. De hecho, el ensayo en fase II, publicado ahora en 'The New England Journal of Medicine', tuvo que suspenderse durante casi dos años tras detectarse tres casos (una muerte incluida) de 'púrpura trombocitopénica', un trastorno fruto de la reducción de plaquetas y que aumenta el riesgo de hemorragia.

Unos resultados abrumadores
A pesar de ello, los investigadores de la Universidad de Cambridge (Reino Unido), que llevan varios años estudiando el papel del fármaco en este trastorno, decidieron reanudar el ensayo y obtuvieron unos resultados bastante abrumadores. En comparación con el interferón beta-1a (el tratamiento más usado actualmente), el inmunosupresor disminuyó un 74% el riesgo de padecer un brote y mejoró un 71% el nivel de discapacidad, transcurridos tres años.

El trabajo se basó en 334 pacientes con esclerosis múltiple en brotes -que siguen sufriendo estas recaídas-, con pocas secuelas y, en general, bastante jóvenes. Procedentes de distintos centros europeos y estadounidenses, 111 sujetos se pincharon interferón beta-1a tres veces a la semana, durante un año, y el resto recibió ciclos anuales del alemtuzumab (en dosis de 12 mg o 24 mg diarios).

"Nuestros resultados ponen sobre la mesa la dificultad que supone exponer a los jóvenes con poca afectación a un fármaco que puede provocar serios efectos adversos", reconocen los propios autores. Sin embargo, ellos mismos afirman, "apoyan la hipótesis de que la supresión temprana de la inflamación [...] inhibe la compleja cascada de mecanismos patológicos, responsable a largo plazo de la discapacidad".

"Tiene una eficacia espectacular. Al principio se probó en las formas progresivas de la enfermedad, con pacientes más afectados, pero se vio que no funcionaba. Ahora, se ha detectado un buen papel en las fases inflamatorias, en las que los enfermos sufren más brotes", declara a elmundo.es Guillermo Izquierdo, presidente del comité médico de la Asociación Española de Esclerosis Múltiple (AEDEM).

Casi todos sufrieron un efecto adverso
Pero, de nuevo, cabe referirse a las consecuencias perjudiciales ya que, según aclaran los autores, "casi todos los pacientes sufrieron al menos un efecto adverso". Al final del ensayo, entre los que tomaron el inmunosupresor se detectaron dos muertes (una se relacionó con problemas cardiovasculares y otra con la 'púrpura trombocitopénica') y tres cánceres, frente a un sólo caso entre los que recibieron el interferón. "No se vio una clara relación entre estos tumores y el tratamiento", aclara el doctor Izquierdo, responsable de la Unidad de Esclerosis Múltiple del Hospital Virgen Macarena (Sevilla).

Entre los principales efectos secundarios, también cabe destacar el aumento del riesgo de padecer una alteración severa de la glándula tiroides (un 23% frente al 3% detectado en los enfermos que se pincharon el tratamiento convencional) o una infección (un 66% frente a un 47%, respectivamente).

"Se trata de un fármaco de nuevo diseño, muy prometedor, que ha logrado algunos de los mejores resultados, en fase II, en el abordaje de los brotes y la progresión de la enfermedad. Su eficacia inicial es muy alta pero surgen dudas sobre su seguridad a corto y largo plazo", reconoce el doctor Arroyo.

Por lo prometedor de sus propiedades, él y el doctor Izquierdo son dos de los muchos expertos que se han enrolado en el ensayo internacional en fase III de este medicamento. "Nos basaremos en pacientes con brotes que no respondan a otros tratamientos, lo estudiaremos como una terapia de segunda línea [...] Por eso, es probable que sean un poco mayores [que en el trabajo británico]", aclara el especialista del Clínico de Madrid.

"Estos enfermos necesitan terapias eficaces y no hay que impedírselo. Lo que sí tenemos que hacer es ser muy cuidadosos y llevar una gran supervisión", concluye el experto de la AEDEM.