dilluns, 27 d’octubre de 2008

Presentan en París el primer corazón con material orgánico que imita al humano


El primer corazón totalmente artificial fabricado con materiales orgánicos que evitan la coagulación de la sangre y que regula los fluidos de forma automática acaba de ser presentado por un equipo de investigadores franceses, que esperan proceder al primer trasplante en humanos dentro de dos años.

"Este órgano responderá a las necesidades de pacientes que sufren de un infarto masivo o que no tienen acceso a un corazón humano y les permitirá tener una vida normal", ha asegurado el profesor Alain Carpentier, médico del hospital Georges Pompidou de París, director del proyecto y uno de los cardiólogos más prestigiosos de todo el mundo.



El corazón artificial ha superado ya los ensayos clínicos en animales, esencialmente en vacas, y en bancos de ensayo artificiales, por lo que sus responsables consideran que hay que pasar a la fase industrial para poder probarlo en humanos. "Eso llevará unos dos años, contando todo el proceso técnico y la burocracia", ha asegurado el profesor Philippe Pouletty, que también ha participado en el proyecto.

La creación de un corazón en el laboratorio ha sido uno de los sueños de los científicos desde la década de los sesenta. Recientemente, un equipo de la Universidad de Minessota lograba hacerlo mediante la combinación de tejidos procedentes de animales y células cardiacas de roedores recién nacidos. "Pero esto es totalmente diferente", como reconoce el doctor Eduard Castells, jefe del servicio de Cirugía Cardiaca del Hospital de Bellvitge, donde recientemente implantaron un ventrículo biológico a una mujer de 43 años por primera vez en España.

"Es una gran noticia, sobre todo viniendo de quien viene", reconoce Castells. "Aunque no conozco los detalles concretos del proceso de experimentación y me parece un poco optimista pensar que en dos años se pueda trasplantar a un paciente", admite con cautela el especialista español, "es posible, porque Carpentier es protagonista de grandes avances en la Cardiología actual".


El doctor Carpentier mostrando un prototipo del corazón (Foto: AFP)
El corazón ha sido presentado hoy a la prensa tras quince años de trabajos que se han desarrollado en un absoluto secreto. "No queríamos dar falsas esperanzas a los enfermos hasta que no estuviéramos seguros de que había opciones de que funcionara", ha afirmado Pouletty.

Sin coágulos
El nuevo corazón resuelve los dos principales problemas a los que hasta ahora se habían enfrentado las prótesis cardiacas artificiales: la formación de coágulos y un funcionamiento similar al órgano natural.

Al contacto con materiales artificiales, la sangre crea coágulos de sangre que multiplican los riesgos de accidentes cardiovasculares. "Los materiales biológicos utilizados en este caso son hemo-compatibles, lo que limita los riesgos de coagulación", señaló Carpentier. Poluetty ha precisado que el material orgánico utilizado es de origen animal, similar al empleado habitualmente para fabricar válvulas cardiacas.

Por otro lado, los antecesores de la prótesis no regulaban de forma automática la actividad cardiaca, sujeta a cambios en función de la actividad del portador. El nuevo prototipo está dotado de captores electrónicos y de un complejo sistema electromecánico que detecta la posición en la que se encuentra el paciente, de pie, sentado o tumbado, además de la presión venosa y arterial ligada a su actividad, por lo que adapta la frecuencia cardiaca y el fluido a las diferentes situaciones.

"La idea es que el paciente que lleve este corazón pueda incluso correr sin tener que preocuparse de regular la prótesis", ha explicado Carpentier en su presentación ante la prensa.

Como explica a elmundo.es el doctor Francisco Fernández Avilés, jefe del servicio de Cardiología del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, en la actualidad hay varios grupos en el mundo intentando desarrollar un corazón de este tipo, "sobre todo en Berlín y Texas, EEUU". Según sus explicaciones, existen dos tipos de corazones artificiales: "uno para ser implantado manteniendo el órgano natural, a la espera de un trasplante o de que éste pueda ser reparado, o bien para sustituir totalmente al órgano natural".

"Sin conocer los detalles, marca una diferencia realmente importante con los desarrollos que se han realizado hasta hora en el campo de la sustitución cardiaca parcial o total con dispositivos electromecánicos de asistencia: la utilización de biomateriales hemocompatibles, que minimizan o anulan el riesgo de formación de coágulos; y la incorporación de biosensores, que permiten que el corazón artificial adapte su funcionamiento de forma automática a las necesidades del paciente en cada momento", explica Fernández Avilés tras conocer el logro de sus colegas franceses.

Tecnología aeronáutica
Para el profesor Pouletty, se trata de la primera prótesis "que imita las propiedades fisiológicas de un corazón humano real". El instrumental que incluye el corazón se ha inspirado del que se usa en la fabricación de tecnología punta para aviones y satélites, puesto que parte de la financiación del proyecto corre a cargo del consorcio europeo EADS.

"Hemos reunido a un equipo multidisciplinar que nos ha permitido obtener soluciones innovadoras que difícilmente se les hubieran ocurrido a científicos procedentes del campo de la medicina", señaló Pouletty. Uno de los retos más importantes del proyecto era la miniaturización del instrumental, puesto que el corazón tiene la misma talla y el mismo aspecto que un corazón humano.

Para llegar a este instrumento que va a "alargar la vida a millones de pacientes", un equipo de investigadores franceses ha precisado de 15 años de estudios y una inversión de 55 millones de euros, financiados en parte con dinero público. "Desde los años sesenta, varios grupos de EEUU llevan trabajando sin éxito para diseñar un corazón artificial", apunta Castells, "se pensaba que sería fácil diseñar un mecanismo capaz de bombear los cinco o seis litros de sangre que necesita un individuo adulto, pero no ha sido así".

Pero el profesor Carpentier considera que el coste final de cada corazón artificial será similar al de un trasplante humano. La prótesis ideada por los médicos franceses tendrá una duración de "al menos" cinco años en su primera fase, aunque los científicos aseguran que en los desarrollos sucesivos su vida aumente hasta alcanzar los 20 años.

"Inicialmente es una buena respuesta para pacientes que no tienen otra salida inmediata. Ofrece cinco años más de vida a enfermos que no tienen ninguna esperanza", ha asegurado Pouletty. La principal limitación de la prótesis está ligada a su sistema de alimentación, ya que funciona con baterías que deben ser recargadas. "En la actualidad estas baterías duran entre cinco y seis horas, pero estoy convencido de que con los progresos técnicos en esta materia, cuando procedamos a los primeros trasplantes su autonomía será mayor", afirmó Carpentier.

"La limitación de la alimentación es real", admite por su parte Fernández Avilés, "pero los avances técnicos la resolverán 'fácilmente'. En fin, una contribución más a la medicina cardiovascular del Profesor Carpentier, uno de sus pioneros más notables", concluye.