dimarts, 22 de juliol de 2008

La Fundación ONCE del Perro Guía busca familias voluntarias para adoptar cachorros

La Fundación ONCE del Perro Guía busca familias voluntarias, sobre todo de la Comunidad de Madrid, que adopten cachorros de futuros perros guía hasta que cumplan un año.
La crianza de estos cachorros supone "una etapa de gran importancia, porque sienta las bases para el futuro adiestramiento del animal que será los ojos de la persona ciega", indicó hoy la ONCE en un comunicado.
La organización de ciegos recuerda que durante la estancia del cachorro con la familia de adopción, los gastos de mantenimiento, veterinario, etc. corren a cargo de la Fundación ONCE del Perro Guía, cuyos profesionales controlarán la salud del animal y ofrecerán asesoramiento sobre la forma más adecuada de realizar esta labor. "La familia sólo ha de dar al cachorro tiempo y cariño", asegura.
"En la vida del perro guía, la familia que adopta al animal desempeña un papel esencial. Es una labor de voluntariado, de entrega a un animal joven y cariñoso, pero del que se sabe que va a convertirse en el ayudante y amigo de una persona ciega", argumenta la ONCE.


FUNDACIÓN DEL PERRO GUÍA
La Fundación ONCE del Perro Guía es la encargada en España de proporcionar, gratuitamente, a las personas con discapacidad visual un animal que le ayude a desplazarse con más autonomía y seguridad. Desde su puesta en marcha en 1990, esta institución ha entregado más de 1.000 perros guía, si bien en los últimos años el promedio es de unos 100 canes anuales puestos a disposición de los usuarios.
Ubicada en la localidad madrileña de Boadilla del Monte, la fundación cuenta con unas instalaciones diseñadas para responder a las necesidades de los cachorros desde su nacimiento hasta que se convierten en perros guías.
Así, las principales áreas del Centro de Adiestramiento de la Fundación ONCE del Perro-Guía son la residencia canina, la sala de partos, el quirófano, la sala de post-operatorio, el bloque de cachorros, entrenamiento y pistas de ejercicios, así como espacios al aire libre para el esparcimiento de los perros.
El adiestramiento de estos canes dura alrededor de dos años. En el primero de ellos, los animales conviven con una familia voluntaria, que les inicia en su educación y socialización, "lo que constituye una labor clave en la preparación del animal".
Posteriormente, el perro regresa al Centro de Adiestramiento donde aprende los aspectos básicos de lo que será su función como guía: señalar bordillos y obstáculos, superar las barreras de las ciudades o saber comportarse en ámbitos públicos, entre otros.