dijous, 22 de maig de 2008

Repetir la cirugía de estimulación cerebral, efectivo en algunos pacientes con Parkinson


Volver a intervenir podría ser útil en pacientes con Parkinson cuyos síntomas no mejoraron tras una primera operación de estimulación cerebral, según muestra un estudio. Este trabajo, cuyos resultados se publican en el último número de la revista 'Archives of Neurology' sugiere que repetir la cirugía puede ser beneficioso en los casos en que la implantación inicial de electrodos no se realizó en el lugar preciso.

El Parkinson es una enfermedad que provoca la muerte progresiva de las células nerviosas encargadas de producir dopamina, un neurotransmisor que controla los movimientos. Además de la medicación con levodopa, uno de los tratamientos más novedosos para reducir los síntomas de este trastorno consiste en implantar unos electrodos en el núcleo subtalámico, una zona del cerebro que se hiperactiva a causa de la enfermedad, provocando temblores, rigidez y movimientos involuntarios. En muchos casos, esta estimulación eléctrica es efectiva y el paciente consigue que sus síntomas mejoren. Sin embargo, en otros, la cirugía apenas tiene consecuencias para la calidad de vida del enfermo.
La principal causa de esta falta de efectividad se debe a una imprecisión en el lugar de implantación de los electrodos; un fallo que no siempre es fácil de evitar ya que, como explican los autores en su trabajo, en este tipo de cirugía "un error de sólo unos milímetros se nota".
Partiendo de la hipótesis de que una segunda intervención podría ser efectiva en pacientes cuya primera operación no hubiera conseguido mermar sus molestias, los investigadores estudiaron el caso de siete enfermos. En todos ellos, se sospechaba, a través de técnicas de imagen, que los malos resultados de la cirugía se debían a un error en la localización de los electrodos.
Mejoría significativa
Tras varios análisis, todos los individuos fueron sometidos a una segunda intervención entre los 12 y los 23 meses siguientes a la implantación de inicial.
Los cirujanos no retiraron en ningún caso los electrodos colocados primeramente, sino que implantaron dispositivos nuevos, tratando de actuar de forma más precisa sobre esta zona.
Tanto en el momento de la cirugía como un año después de la operación, se midieron las habilidades motoras de los pacientes y la cantidad de medicación que debían tomar para controlar sus síntomas, entre otros factores.
Excepto uno, todos los pacientes mostraron una mejoría significativa tras la segunda operación (la dosis necesaria de levodopa se redujo de 1.202 miligramos a 534 mg y las capacidades motoras subieron de un 26,7% a un 59,4%).
En todos los casos, los electrodos se habían colocado mucho más cerca de la 'diana ideal' para que la estimulación resulte efectiva (una zona del cerebro que se ha delimitado a través del estudio en pacientes en los que la implantación de electrodos había sido beneficiosa).
"En el caso de pacientes que respondan a la levodopa pero que no hayan podido beneficiarse de la estimulación cerebral y donde se sospeche de un error en la colocación de los electrodos a través de una prueba de imagen, la reimplantación [de electrodos] más cerca de la diana teórica debería considerarse", remarcan los autores de este trabajo.
Una práctica habitual
Según explica José Obeso, neurólogo de la Clínica Universitaria de Navarra y uno de los profesionales españoles con más experiencia en la cirugía de estimulación cerebral, aunque este sea el primer estudio que confirme la utilidad de una segunda intervención, era un hecho que ya se conocía entre la comunidad científica.
"Esto no es nuevo para los que estamos en el tema. Todo equipo que opere a 30 ó 40 pacientes al año tiene que recolocar electrodos una o dos veces en ese periodo", aclara Obeso.
"Los electrodos pueden quedar en una posición no ideal por muchas razones y eso forma parte de la variabilidad de cualquier técnica quirúrgica", añade.
Este experto recuerda que, aunque se trata de una intervención complicada, no conlleva un riesgo elevado para el paciente. "Las cifras hablan de un 0,2% de mortalidad y un 1% de morbilidad [complicaciones o efectos secundarios de la operación]", concluye.