dimarts, 20 de maig de 2008

Mi vida más allá del trastorno bipolar


Beatriz Sancho es periodista, redactora en la agencia de noticias Servimedia. Recientemente ha ofrecido su testimonio como persona con trastorno bipolar al programa de TVE 'Saber vivir' con un propósito conciso: desestigmatizar a todos los que, como ella, tienen que enfrentarse a prejuicios, miradas recelosas y comentarios suspicaces a propósito de su enfermedad. Ella misma nos lo relata en primera persona.

Todo el mundo tiene una misión personal que cumplir en la vida, un rol que interpretar sinceramente, una meta con la que ayudar a sus congéneres. La mía es intentar desestigmatizar la enfermedad mental en general y el trastorno bipolar en particular, además de demostrar, con el ejemplo, que cualquier persona con enfermedad mental puede llevar una vida plena y feliz.
El truco está en ser cada vez más consciente de lo que te ocurre y en ir adelantándote a los síntomas que ya se han repetido en las crisis pasadas. En mi caso, una euforia empieza con una inusual verborrea, un aumento considerable de la autoestima, pérdida de sueño y una aceleración desproporcionada del pensamiento. Si no me dejo de tomar mi litio, la química que regula mi estado de ánimo, todo va bien.
Gracias a Televisión Española he podido dar la cara, salir del armario si se quiere, y explicar a todos los españoles y a muchas personas que se encuentran en el extranjero y que ven 'Saber vivir' por el Canal Internacional, que una persona con una enfermedad mental se puede integrar perfectamente en la sociedad y puede llevar una calidad de vida nada desestimable.
Desde hace un año y pico estoy estable y dos cosas que me han ayudado sobremanera son mi relación de pareja, que me llena y me desborda en el sentido más positivo de la palabra, y mi trabajo en la agencia de noticias Servimedia. Allí he encontrado una gran familia que me arropa y me acepta tal y como soy, sin hacer un drama por la enfermedad que padezco, y que me da aliento para que cada mañana retome mi trabajo de periodista, en esta casa, vistiendo siempre una gran sonrisa de gratitud y acierto. Cuando llegué a Servimedia tuve que explicar lo que me pasaba y retomé las siguientes palabras, que también he utilizado en el programa 'Saber vivir' para ayudar a subsanar la mala fama que la mayoría de los medios de comunicación han dado a la enfermedad mental: "La causa del trastorno bipolar es biológica, como la diabetes o el asma, y se trata de alteraciones estado del ánimo. El cerebro es como un termostato de las emociones. Y yo necesito litio para que mi sistema límbico estabilice mis emociones y sean coherentes con el exterior. Cuando comienza una euforia presento una mayor inquietud física, pérdida de sueño y mayor ansiedad. La causa de la enfermedad es una disfunción orgánica que nada tiene que ver con mi personalidad, ni con la debilidad, ni con mi voluntad. Por tanto, no es culpa mía".
Y es que es cierto que no es mi culpa, ni la culpa de nadie. Es algo que ocurre en la sociedad que tergiversa la información como consecuencia directa de lo que vemos, oímos y leemos en los medios de comunicación. Me gustaría recalcar en este espacio que las personas con enfermedad mental no son agresivas, algo que tan difundido está en la mente de los ignorantes. Resulta que el porcentaje de personas agresivas que hay en la población sin enfermedad mental es el mismo que el que hay en el colectivo de personas que padecen una enfermedad mental, mucho más reducido que el primero, claro está. Por lo tanto, las personas con enfermedad mental no son agresivas. E hilando fino, me gustaría insistir en que hay que coeducar a los medios de comunicación nuevamente, ya que la discriminación que sufren las personas con enfermedad mental es intolerable. Me refiero a que no es justo que en titulares nos enfrentemos a noticias en las que se alude directamente a una enfermedad mental cuando un asesino mata a alguien ¿Vemos en titulares que una persona que mata a su hijo padece cáncer, asma, alergia o lumbalgia? Pues entonces, de la misma manera, dejemos de excluir a las personas con enfermedad mental, ya que ni todos somos agresivos, ni asesinos, ni estamos dispuestos a tolerar, si la enfermedad no es la causa de asesinato, que se nos meta en un mismo cajón.
Muchas personas con enfermedad mental, como yo, somos personas normales, que llevamos una vida corriente y que tenemos las mismas probabilidades de atentar contra una vida humana como las personas que no sufren ningún trastorno mental. Pido respeto y un poco menos de ineptitud a todos los redactores jefes de la sección de sociedad de todos y cada uno de los medios de comunicación.
Desde estas líneas mi fe y mi esperanza para todas las personas que viven una enfermedad mental desde el lado oscuro. Se puede encontrar la luz y es fácil si uno cree en sí mismo y busca personas que le apoyen y le brinden una oportunidad. Gracias.