dimecres, 12 de desembre de 2012

La ONU, a favor de la cobertura sanitaria universal

100 millones de personas se empobrecen al año por no poder pagar su sanidad La Asamblea General de Naciones Unidas votará hoy una resolución en la que defiende la cobertura sanitaria universal. A propuesta de varios países, el órgano en el que están representados todos los estados miembros votará una resolución que pretende acabar con las desigualdades en materia de salud y animar a los países a acabar con las barreras en el acceso. Para defender a la población más vulnerable, para acabar con las tasas y pagos directos en el punto de servicio (hospitales, centros de salud...), para evitar que 100 millones de personas cada año se vean abocadas a la pobreza extrema por no poder pagar los tratamientos que necesitan... Estos son los objetivos que se pretenden con la iniciativa 'Hacia una cobertura de salud universal' que se vota en el pleno de la ONU. El camino comenzó el pasado mes de septiembre, cuando siete países (Francia, Tailandia, Senegal, Noruega, Brasil, Sudáfrica e Indonesia) propusieron una resolución cuya línea maestra era que nadie cayese en la pobreza por no poder pagar el acceso a la sanidad. "El borrador que se vota en Nueva York es el fruto de muchos meses de trabajo y del consenso entre muchos países, sería una sorpresa enorme que haya una sorpresa de última hora", admite a ELMUNDO.es David Evans, director del Departamento de Financiación de Sistemas de Salud de la Organización Mundial de la Salud, pocas horas antres de la votación. De hecho, aunque es la primera vez que una propuesta de este tipo se vota en la Asamblea General de la ONU, tras dos meses de intensas negociaciones, todo indica que el acuerdo recibirá el respaldo definitivo de la ONU. En el borrador, con fecha del 28 de noviembre, se recogen entre otras cosas los derechos de todo ser humano al máximo estándar de salud física y mental ("independientemente de su posición económica o social"), así como la obligación de los estados a garantizarlo; especialmente en el caso de los más vulnerables, niños, ancianos, mujeres, indígenas, inmigrantes, personas con discapacidad, etc. Evans admite la preocupación de la OMS por los efectos que puede estar teniendo la actual situación económica en las poblaciones más vulnerables. "En la crisis de principios de los 90, la salud fue algo que se protegió a toda costa, algo que no está sucediendo en la actualidad", reconoce con preocupación. Y aunque admite que aún es pronto para poder medir las consecuencias, calcula que éstas empezarán a verse tan sólo uno o dos años después de la aplicación de recortes y restricciones. Entre otras cosas, el documento también subraya que este tipo de políticas requieren transparencia e indicadores de calidad; y, sobre todo, que los estados miembros establezcan sistemas de financiación de su sanidad suficientemente robustos que eviten el pago directo por servicios. Pero siempre "con una especial protección para las poblaciones que no tienen suficientes medios" y pueden caer en un riesgo financiero por pagar ciertos tratamientos. "No estamos totalmente en contra de ciertos copagos, pero sí de que estos sean asequibles, especialmente en el caso de estas poblaciones de riesgo", aclara Evans. Además, y como recordaba recientemente un número especial en la revista 'The Lancet', el acuerdo que se votará en la ONU subraya que -"aunque no es una garantía absoluta de progreso"- una cobertura de salud universal equivale a una población más sana y a una sociedad más desarrollada. De manera que esa inversión en salud se traduce en menos gastos indirectos (absentismo laboral...), mayor productividad y más altos niveles de prosperidad para el país. Como reconoce la OMS en sus documentos sobre cobertura universal, incluso los países más desarrollados se enfrentan en la actualidada a dificultades económicas para hacer frente a la presión de unas necesidades de salud crecientes (tanto por el envejecimiento de la población, como por el encarecimiento de tecnologías y medicamentos); sin embargo, recuerda que hay medidas recaudatorias indirectas, como subir la presión fiscal al alcohol o el tabaco. Además, recuerda, "globalmente el 20%-40% de los recursos invertidos en salud se malgasta" por culpa de bolsas de ineficiencia, como la duplicación de servicios, la desmotivación de los profesionales o el sobreuso de cierttas tecnologías o fármacos. Sólo un ejemplo, "en 2008, Francia ahorró más de dos millones de euros gracias al uso de medicamentos genéricos".