dimecres, 29 d’agost de 2012

Estrasburgo sanciona a Italia por no permitir la selección de embriones sanos

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo ha sentenciado que la ley de fecundación asistida italiana es "incoherente", ya que no permite la selección de embriones sanos pero sí contempla el aborto por motivos terapéuticos. Asimismo el Tribunal condena al Estado italiano a pagar 17.500 euros –en concepto de daños morales y gastos médicos- a una pareja sana, pero portadora de fibrosis quística, a la que se le negó la selección de los embriones sanos antes de someterse a una fecundación asistida por considerar que esta decisión violó el artículo 8 de la Convención Europea de Derechos Humanos que garantiza el derecho al respeto de la vida privada y familiar. En Italia el procedimiento para la fecundación asistida está regulado por la llamada Ley 40, en vigor desde 2004, que autoriza el procedimiento a parejas con problemas reproductivos "derivados de la esterilidad o la infertilidad humana" y prohíbe expresamente recurrir a un donante externo. Además, prohíbe cualquier otra experimentación sobre el embrión así como la selección de los embriones en modo de implantar los más sanos en el útero de la madre, incluidos aquellos casos en los que existe el riesgo de enfermedades genéticas hereditarias. Es precisamente este último punto el que ha sido declarado ilegítimo e "incoherente" por el Tribunal de Estrasburgo. Según la sentencia, que será definitiva dentro de tres meses si ninguna de las partes interponen un recurso, "el sistema legislativo italiano, en materia de diagnóstico de preimplantación de embriones, es incoherente porque al mismo tiempo existe otra ley que permite acceder a un aborto terapéutico en el caso de que al feto le sea diagnosticada la misma patología". Rosetta Costa y Walter Pavan, de 35 y 37 años respectivamente, son una pareja sana de Roma. Cuando en 2006 Rosetta dio a luz a una niña a la que se le diagnosticó fibrosis quística, descubrieron ser portadores de la enfermedad. A pesar de ello, no padecen la enfermedad porque para ello una persona necesita heredar dos copias del gen defectuoso, una de cada padre. Sus hijos, sin embargo, tiene el 25% de posibilidades de heredar las dos copias del gen y padecer la enfermedad. Por esa razón cuando en 2010 la mujer quedó de nuevo embarazada se sometió a un control prenatal del feto que reveló que también había heredado la enfermedad por lo que decidieron abortar. El deseo de la pareja por tener otro hijo sano sólo se podía realizar sometiendo a la mujer a una fecundación asistida seleccionando los embriones a implantar, algo que la legislación italiana prohíbe expresamente excepto en el caso de que el hombre sea portador de una enfermedad de transmisión sexual como el VIH o la hepatitis B y C. Con esta nueva sentencia se abre de nuevo el debate en Italia. "Es una óptima noticia", dice Carlo Flamigni, ginecólogo y miembro del Comité Nacional de Bioética. De hecho, la selección de embriones en Europa está prohibida sólo en Austria, Suiza e Italia. "De esta ley sólo queda la prohibición a la utilización de embriones para la investigación científica", dice a 'Il Corriere della Sera' Maria Antonietta Farina, viuda de un enfermo de esclerosis lateral amiotrófica. "Esperemos que el nuevo Parlamento vote una ley que responda al sentir general", añade. No es la primera vez que se alzan en el país transalpino voces en contra de la actual ley de fecundación asistida. En 2005 se votó un referéndum para cambiarla pero no se consiguió alcanzar el quórum necesario lo que impidió que se reabriera el debate parlamentario. La baja afluencia se debió seguramente a los llamamientos de los partitos católicos y de centro-derecha que instaron a los ciudadanos a no votar y a la influencia de la Iglesia católica, en contra de la consulta. A pesar del silencio oficial del Vaticano, muchos sacerdotes hicieron 'campaña' desde el púlpito, según denunciaron entonces los promotores del referéndum. Memorable es la promesa de un párroco de Nápoles que prometió una excursión en barca a todos los feligreses que se abstuvieran de votar.