dimecres, 29 d’agost de 2012

El deporte que cambia sus vidas

La llama de la antorcha olímpica de Londres vuelve a encenderse. Los juegos paralímpicos comienzan y la historia demuestra que España tiene mucho que decir en ellos. Nos avalan las 58 medallas conseguidas en Pekín 2008 y estar situados a nivel mundial décimos en el medallero general. Esto es sólo el punto de partida. Pero además de un lugar privilegiado en el ranking, el deporte les ha supuesto a todos nuestros 'héroes' una gran ayuda en su vida. Maximiliano Rodríguez nació en Argentina pero reside en España desde hace muchos años. Los de Londres son sus segundos juegos y asegura que los nervios del principio están ya superados. Su objetivo es conseguir alguna medalla para el Atletismo español, deporte en el que compite desde hace años. "Estoy entre los ocho primeros y aunque sé que es complicado, lo intentaré al máximo", cuenta este deportista que lleva en su palmarés personal, entre otros muchos logros, ser el tercero del mundo en la modalidad de 200 metros en el último Mundial de 2011 celebrado en Nueva Zelanda. Tiene una deficiencia visual y cuenta como a través de la ONCE se introdujo en el deporte adaptado, asegurando que cambió su vida. "Me metí por casualidad, vieron que era bueno y enseguida comencé a competir a alto nivel". Además, Maxi, como le gusta que le llamen, asegura que gracias al deporte "abres tu círculo de amigos, conoces gente y puedes hablar con personas que les pasa lo mismo que a ti; tu vida social da un giro". También en la discapacidad psíquica Pero no hace falta llegar a unas Olimpiadas para que las personas con alguna discapacidad experimenten sus múltiples beneficios. Raúl Pacheco era jugador semiprofesional de fútbol cuando sufrió tres infartos cerebelosos que le generaron la pérdida del habla, de la escritura, deterioro de la psicomotricidad fina y alteración de la estabilidad y la coordinación, entre otras cosas. Al poco de iniciar su recuperación, fueron sus familiares y amigos quienes le incitaron a jugar de nuevo al fútbol, adaptado esta vez. "Empecé a entrenar en fútbol y en atletismo con personas con similar discapacidad. Fue un proceso duro y largo, de tres años, pero ha merecido la pena", asegura. Ahora es integrante de la Selección Española de Fútbol 7 y reconoce que el deporte fue el "pilar" de su recuperación. "A nivel social, soy más extrovertido, más cercano, me gusta ayudar, arrimar el hombro, hablar, reír, mezclarme, mostrarme tal y como soy". Eleuterio Antón, director técnico de la Federación Española de Deportes para Ciegos (FEDC), respalda todo esto: "Mejoran su estatus social al estar compitiendo, sea en el nivel que sea, en una modalidad deportiva y tienen la posibilidad de desplazarse a otros sitios de España o del mundo, consiguiendo muchas experiencias personales". Los Juegos son una buena oportunidad para ellos, tal como señala el director gerente de la Federación Española de Deportes de personas con Discapacidad Física (FEDDF), Miguel Angel García, ya que la convivencia en la Villa es muy estrecha y los deportistas tienen muchas ocasiones para conocer, no solo la cultura de otros países, sino también su tecnología médica y ortopédica, en este caso. "Les abre posibles vías de mejora en sus enfermedades", explica este experto. Mejora física Además de la socialización, el deporte les genera una mayor autonomía. Para Miguel Ángel García "es el mayor beneficio. Al mejorar su autonomía física, tienen más autonomía personal y, en conclusión, son más independientes". La práctica habitual de un deporte aleja a las personas discapacitadas de uno de sus grandes enemigos: la inactividad. "Uno de los problemas que sufren las personas con alguna discapacidad física es el sedentarismo, y con el deporte rompen con ese hábito", explica Antonio Ranchal, seleccionador de atletismo para personas con parálisis cerebral. Además, señala que el ejercicio aporta otro elemento positivo que consiste en un cambio en su sentido de la vida y poder conocer una realidad distinta que les gusta y les hace sentirse mejor. Ricardo Yébenes, jefe del equipo de natación paralímpico, apunta por su parte que la práctica deportiva mejora además su potencia física y aspectos tan importantes en ella como la elasticidad. "Richar Oribe es un nadador con parálisis cerebral y uno de los grandes referentes en la natación española quien, gracias a ese deporte, tiene una elasticidad impresionante". Los beneficios no acaban con la competición, ya que tras acabar su vida deportiva muchos jóvenes ya no pueden vivir sin el deporte. "Experimentan un bienestar físico tan grande en su cuerpo que hay atletas que no lo dejan nunca", puntualiza Eleuterio Antón. Cómo empezar La iniciación al deporte viene a través de diferentes vías. En el caso de Maximiliano fue la ONCE quien le ayudó a engancharse al atletismo, pero el principal aliado debe estar en los gustos de cada uno. "Como cualquier otra persona sin discapacidad, lo hacen fundamentalmente porque les gusta", afirma el director técnico de la FEDC. No obstante, en muchas ocasiones el 'empujón' de sus familias, de las asociaciones o de otra gente cercana es fundamental para empezar en un deporte. Miguel Ángel García recuerda también el papel de los propios servicios de rehabilitación hospitalarios, como el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo, que incitan a que el paciente se anime a la práctica deportiva. Este hospital cuenta por ejemplo con un equipo de baloncesto en silla de ruedas y muchas personas con lesión medular empiezan a practicar este deporte en su recuperación. Los clubes deportivos o las federaciones, tanto territoriales como de ámbito nacional, tienen un gran papel en la continuidad de esa práctica. Actualmente, como coinciden muchos expertos, a través de las webs y redes sociales puedes conocer que hay otras personas en la misma situación que tú y que eligen el deporte como una actividad con la que complementar su vida. Mediante todas estas vías, el propio afectado puede introducirse en la competición, sea del nivel que sea. Porque el deporte base es fundamental para formar atletas de elite. "Cuanta más cantera se tenga, mucho mejor", puntualiza Ricardo Yeberés.