dimecres, 23 de maig de 2012

'Seis puntos sobre Emma' o la discapacidad como matiz

Hay muchas formas de abordar la discapacidad en el cine. De un tiempo a esta parte, todavía de manera tímida, casi con pudor, están surgiendo propuestas interesantísimas, con una estupenda factura, en las que la discapacidad pasa de ser asunto a convertirse en anécdota. Eso ocurre en ‘Seis puntos sobre Emma’, la primera película de Roberto Pérez Toledo (Lanzarote, 1978). Él lo expresa de modo contundente: “la mía no es una película sobre discapacidad, sino con discapacidad”. La metonimia, por fin, se disuelve. La discapacidad deja de totalizar a quien la presenta. Protagonizada por Verónica Echegui (que ya despuntó en trabajos como ‘Yo soy la Juani’ o ‘El patio de mi cárcel’) narra la historia de Emma, una muchacha ciega que se ha convencido de que puede controlar cualquier variable que interactúe en su vida pero que comprueba, en un momento concreto, cómo la fortaleza de la que creía disponer se licúa hasta desnudarla por completo y mostrarla su fragilidad. “Siempre aposté por Verónica, me parece la mejor actriz de su generación, sin duda. Ya trabajamos juntos en mi corto ‘Tetequiquiero’, y hubo muy buena conexión entre nosotros. Creo que está fantástica. De hecho, hay mucha gente que me pregunta si realmente es ciega, cosa que me emociona porque implica hemos hecho, ella sobre todo, un buen trabajo”, explica el director. Es cierto. El talento de Verónica, de no conocer su proyección pública, nos llevaría a equívoco. Estuvo asesorada por técnicos de Fundación ONCE

y contó con la impagable ayuda de dos mujeres ciegas, Segun y Nines, que enseñaron a la actriz cómo compra un ciego, cómo plancha, cómo es su rutina diaria. “Al principio contemplamos la posibilidad de usar lentillas en sus ojos, pero quedaba poco creíble. Un día Verónica, después de haber estado ensayando, me enseñó una manera de colocar los ojos, y nos convenció a todos”, prosigue Pérez Toledo. Porque hay cegueras físicas y cegueras sentimentales, esas brumas del alma por las que uno no sabe cómo proceder. Emma toma decisiones cuestionables, pero se granjea el cariño del espectador, de eso no queda duda. “No era mi intención, en ningún momento, construir un personaje maniqueo, sino que quería que resultase muy humano”. Hay cegueras y, en ‘Seis puntos sobre Emma’, también sordera. Sorprende reconocer en el reparto a Paloma Soroa, todo un icono para las personas sordas, presentadora del espacio de RTVE ‘En lengua de signos’. “Trabajé con ella en mi corto ‘Vuelco’, en 2005, una historia también rodada en Tenerife, que habla del amor a través de la comunicación, de sentimientos que cuesta expresar. Paloma dice que yo la descubrí. Para ese corto, convocamos un casting de chicas sordas, y cuando apareció Paloma, no busqué más. Después, la vieron en el corto y la llamaron para presentar ‘En lengua de signos’, por su capacidad comunicativa. Desde entonces nos hemos seguido la pista, somos buenos amigos, y es un placer trabajar con ella, porque la gente sorda tiene tal control sobre su capacidad expresiva que es un gusto”, nos comenta el director. Emma quiere, a costa de lo que sea, experimentar la maternidad. Cree que la fuerza de alumbrar una vida la servirá de seguro timón que lleve su barco al puerto escogido. Pero ya se sabe, el hombre propone... “me interesa presentar un personaje como Emma, con una fuerza arrolladora, tan segura de sí misma, con esa coraza que se ha construido y que nada tiene que ver con la discapacidad, desarmada, frágil, vulnerable, buscando desesperadamente a alguien que la diga que todo va a salir bien...” Y no deja de ser curioso este planteamiento, sobre todo porque Emma trabaja en el Teléfono de la Esperanza, dispensando eso mismo, esperanza, a cuantos se la piden, pero incapaz de encontrarla para sí misma. Acompañan a Verónica Echegui en el reparto Álex García y Fernando Tielve, y todos –director, por supuesto, incluido- tiñen este metraje de un aroma entrañable de lo cierto, de lo cercano, de lo transparente. ‘Seis puntos sobre Emma’ es una de esas experiencias que recuerdan por qué ir al cine es algo más que ver una película.