dimarts, 26 d’abril de 2011

¿Medicinas o golosinas sexuales?

En esta sociedad en la que vivimos nadie quiere estar feo, ni triste, ni gordo, ni infeliz, ni tener arrugas, ni bolsas en los ojos, etc. Cada vez más, la sociedad exige, de una manera tácita y casi sin darse cuenta, que nuestra medicina tenga soluciones para todos estos problemas. Situaciones que no se consideran enfermedades, pero que empeoran la calidad de vida. Estos deseos de la sociedad convertirán a nuestra medicina en la 'Medicina del Deseo', un concepto acuñado por prestigiosos expertos en bioética.

En los problemas de erección pasa algo parecido. Cuando no existían tratamiento eficaces, las expectativas eran menores, con mejorar la erección bastaba. Ahora, cada vez más, los pacientes quieren sentir que no tienen ningún problema, no quieren sentirse 'medicados', no quieren tener que condicionar sus relaciones sexuales con la toma de una pastillita. Eso sin contar a los que, sin tener ningún problema real, la toman para mejorar la 'performance'.

Hace algunas semanas leía un estupendo reportaje en 'The New York Times' que hacía referencia a las nuevas formas de administración de las pastillas para la erección. Comentábamos en un blog reciente el lanzamiento de un nuevo fármaco que se disuelve en la boca, sabe a menta y viene presentado en un envase que no recuerda para nada a una caja de pastillas, sino a un paquete de chicles. Una vez más, intentar que parezca que no se toma un fármaco, sino una golosina.

En países como México (primer consumidor de Viagra en el mundo desarrollado), con un mercado que mueve más de 55 millones de dólares al año, lanza al mercado una nueva formulación en forma de chicle. Otro ejemplo de la necesidad de aparentar normalidad y evitar el concepto de enfermedad.

Yo no estoy en contra de todas estas innovaciones, ya que hacen que esta enfermedad esté viva y que no se deje de investigar para poder beneficiar a más pacientes.

Lo que no parece razonable es banalizar los problemas de erección y hacer creer a los pacientes que es algo normal y que no necesitan acudir al médico. Esto es un gran error. Sabemos a ciencia cierta que detrás de muchos problemas de erección se esconden enfermedades no diagnosticadas (como la diabetes, la hipertensión, el colesterol alto, etc.) que hemos comentado con detalles en otros posts de este blog.

Éste ha sido el gran argumento para que la Agencia Europea de Medicamento (EMA) haya rechazado la denominación de estos medicamentos OTC ('Over the counter'), es decir, para que se puedan adquirir sin receta médica.