dijous, 20 de gener de 2011

Viajar con los cuatro sentidos

La ruta sensitiva consiste en acercar a los participantes a las bateas arousanas para que puedan palpar los moluscos mientras les explican cómo se crían. "El problema con los invidentes no son las barreras arquitectónicas, sino el miedo que se tiene a no saber cómo tratarlos. A veces cuando una persona ciega llega a un establecimiento con un acompañante, mucha gente habla con este en vez de con el cliente", cuenta Irene Maneiro, animadora turística de la mancomunidad y responsable del proyecto, financiado a través de un convenio con la Consellería de Cultura por importe de 110.000 euros.


Según la información recogida por 'El País' en su edición pontevedresa, con la ayuda de la empresa Vía Libre, de Fundación ONCE, Maneiro empezó a contactar el pasado verano con restauradores, dueños de casas rurales y empresarios del ocio de la zona para comprobar si existía interés en colaborar con la idea. "Nos llevamos la sorpresa de que todos estaban dispuestos a asumir el reto", comenta.


Así que se pusieron manos a la obra. Primero fue necesario dar cursos a los empresarios participantes. "Pretendimos que se pusieran en la piel de las personas ciegas y las dificultades que experimentan", recuerda Irene. "Así ellos mismos fueron conscientes de los problemas que se plantean y aportaron las soluciones".


Tras varios meses de trabajo se llevó a cabo un programa piloto, a finales del año pasado, cuyo éxito ha llevado a la presentación oficial, que se realizó en el pabellón de Galicia en Fitur con la presencia del conselleiro y los alcaldes de la comarca, esto es, de A Pobra do Caramiñal, Boiro, Ribeira y Rianxo.


La visita a las bateas es sólo una de las actividades previstas, que también incluyen el paso por el mirador da Curota, en Pobra, con una espléndida vista sobre la ría.


"La gente me preguntaba: "¿cómo los vais a llevar allí?", rememora Irene, que tiene dispuesta la explicación. "A pesar de que no pueden ver, tienen otros sentidos y otras herramientas para explicar qué se ve. Si cerramos los ojos en A Curota, con la propia mano se puede representar la geografía, tomando como si fuese el mirador el nudillo del dedo corazón, y el contorno de la mano es de un lado la ría y del otro el mar; es una referencia muy simple", detalla.


La explicación oficial del informe que reciben los visitantes de Fitur añade otros motivos: "En el mirador, los participantes podrán sentir la brisa y los sonidos de la sierra, como contraposición al ambiente marino que vivirán durante el resto de la experiencia".


Una tercera actividad, también de nombre ceremonioso, es la del bautismo de buceo. Con la bombona de oxígeno a la espalda, los participantes se echan al agua, siempre con un monitor de guía. El chapuzón, en este caso, se lo dan en la piscina municipal de Boiro, que es lo más próximo a una zambullida en el mar y con mucho menos riesgos.


A las salidas al aire libre se le suman también las visitas a museos con materiales adaptados, como guías en braille y mapas en alto relieve. Los recursos adaptados son caros, no obstante. "No podemos andar reponiéndolos cada dos por tres", aduce Irene, que se queja además de los problemas que están teniendo con quienes no respetan las señales que han ido instalando en las rutas. "Hay un gran problema de vandalismo con los paneles, que a los pocos días de ponerles aparecen rotos o con grafitis", lamenta.


En el programa piloto participó una periodista ciega, que comentó sus impresiones al término de las actividades. "Tenemos tiempo libre, como el resto de la sociedad, pero este tipo de recursos no están tan disponibles; existe miedo a tratarnos, pero podemos hacer lo mismo que el común de las personas", señaló entonces.


El programa se estructura en dos paquetes, uno con la visita a las bateas y el otro con el bautismo de buceo. Dos noches en una casa rural, las visitas guiadas, los materiales adaptados y menús degustación con productos típicos de la tierra cuestan entre 275 y 390 euros, dependiendo de si es temporada alta o baja y de cuántas actividades acaben realizando. De momento, parece que pueden tener éxito: acaban de empezar y ya tienen peticiones para después del invierno. Es un buen indicador.