dimarts, 28 de setembre de 2010

Un microchip para extraer las células tumorales


Según informa el diario El Mundo, El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha desarrollado un prototipo de microchip que detecta y aísla las células tumorales presentes en muestras sanguíneas. Su futura utilidad pasa por mejorar el diagnóstico temprano del cáncer y por afinar los tratamientos.

"El dispositivo, fabricado en plástico, podría emplearse en la detección de metástasis en sus fases iniciales", explican desde el CSIC.

Se trata de un chip, algo más pequeño que una moneda de un euro, que consta de un canal en el que se sitúa la muestra de sangre. Allí, gracias al empleo de ultrasonidos, se detecta la presencia, o no, de células tumorales.

"La fuerza de radiación que ejerce la onda ultrasónica provoca que las células tumorales, que se distinguen del resto por su tamaño y densidad, sean conducidas hasta ese punto, y posteriormente, recolectadas", expresan sus creadores.


No invasivo
En este sentido, Itziar González, coordinadora de la investigación, destaca que una de las principales novedades de este prototipo es que no es invasivo. "No hace falta introducir en la muestra de sangre ningún tipo de elemento externo, algo que sí exigen las tecnologías que normalmente se emplean para detectar células tumorales circulantes en sangre".

Aunque, como aclara González, "el análisis de muestras tomadas en biopsia sigue siendo la mejor manera de examinar un tumor", los científicos que trabajan en este proyecto intentan perfeccionarlo -superando algunas dificultades actuales- para poder generalizar su uso.

De lograrse esta mejoría, se traduciría en un adelanto en el diagnóstico del cáncer en las fases tempranas y, por tanto, también en el tratamiento que se prescriba a cada paciente.

Este proyecto es resultado del trabajo de distintos organismos como el Centro Tecnológico IKERLAN del País Vasco, la Fundación Hospital General de la Universidad de Elche (Alicante), la Universidad Politécnica de Mondragón (Guipúzcoa), así como del investigador Alfredo Carrato, del Hospital Ramón y Cajal de Madrid.