dilluns, 27 de setembre de 2010

La web 2.0 acerca a médicos y pacientes


Pasar consulta y atender a los pacientes es, sin duda, una profesión vocacional. Pero, a medida que avanza la ciencia y se multiplica la burocracia, comunicarse con la gente de a pie es cada vez más complicado para los galenos. Algo tan simple como retrasar la hora de la consulta, o tan delicado como evitar el pánico ante una epidemia, representa una complicación administrativa a veces insalvable: los pacientes esperan horas innecesariamente y no saben si lo de la gripe va en serio o no.


Aunque parezca paradójico, las nuevas tecnologías de la llamada web 2.0, tales como blogs o redes sociales, podrían ayudar a acercar de nuevo a pacientes y médicos. Algunos, a título personal, ya usan algunos de estos medios para informar a sus pacientes de la marcha de la consulta o recomendarles hábitos saludables. Por el momento, la mayoría de la población no está preparada para recibir estas comunicaciones. Pero, para los más jóvenes, es tan natural como hablar por teléfono, y mucho más que el papel impreso.

También es más cómodo para el médico: sólo con teclear "hoy voy con una hora de retraso" podría informar a las 20 o 30 personas que tiene citadas para que se reorganicen la mañana o, simplemente, dominen su imapaciencia. Por supuesto, todavía no es posible, porque no todo el mundo tiene acceso a redes sociales en el móvil (en realidad, muchos sí, pero no las usan). Pero ya hay experiencias de este tipo, y su avance es inevitable.

Retraso en España
"Esto va a ir progresando, queramos o no; debemos planificar y tener una idea de hacia dónde vamos", argumenta el doctor 'Julio Mayol' , cirujano muy activo en la Red. "Los profesionales [médicos] no podemos esperar a que otros lo hagan y luego decir que está mal hecho". Todos los expertos coinciden, en cualquier caso, en que España va con retraso en la implantación médica de estas tecnologías.

Una excepción es Fernando Casado , médico de familia que ha en 'twitter' una extensión de su consulta. "Es una consulta normal y corriente", aclara, "sólo que uso una cuenta para comunicarme con los 1.700 pacientes de mi cupo". Allí indica cuáles son los mejores o peores días para pedir cita, cuándo se va de vacaciones o recomienda blogs o páginas web de confianza. También, por qué no, comenta sus opiniones sobre la industria farmacéutica, como esta: "Hay que estar a la última y recetar lo penúltimo".

El doctor Casado tiene la dirección de su cuenta en la puerta de la consulta. La mayoría pasa por delante sin saber qué es. "Pero el segmento al que puedo llegar, gente de mediana edad o joven y con formación, sí que me dice que les viene bien", comenta el médico. "Me permite mantener contacto con los pacientes fuera de los límites de la consulta, pero no se trata en ningún caso de una vía para solucionar casos concretos", añade.

Sin embargo, y ahí puede estar la clave para que estas tecnologías se implanten a nivel oficial en un futuro, sí evitan muchas consultas innecesarias, que no se deben a problemas de salud sino a trámites puramente burocráticos. Mucha gente pide cita, aguarda la cola y pierde la mañana sólo para constatar, por ejemplo, que el médico de familia no puede vacunarle contra la malaria, ni expenderle un certificado para poder usar armas.

Filtrar consultas
El ahorro de tiempo, como el propio contacto con el paciente, puede ser un arma de doble filo. Ahora un médico ve a decenas de pacientes al día, pero no todos son graves; hay casos, como los arriba citados, que se resuelven rápidamente o se derivan a otro lugar. ¿Qué pasaría si la web hace de filtro y todos los que llegan son graves, quizás 30 en una mañana? "Esto es algo que habrá que tener en cuenta, para que los médicos no rechacen las nuevas tecnologías", argumenta el doctor Rafael Bravo , médico de atención primaria que ya usa habitualmente la web 2.0 para comunicarse con sus pacientes.

Cuando comparte consulta con un colega, por ejemplo, este médico usa Google Calendars para señalar qué días le toca a cada uno, y así los pacientes pueden pedir cita para el suyo. Parece simple. De hecho, lo es. Pero "trasladar eso a la administración era problemático", apunta.

Una de las ventajas de las herramientas web 2.0 es precisamente esa: no se necesita el apoyo administrativo. Son gratuitas y libres. Como los blogs. Bravo, de hecho, mantiene uno de los más populares, 'Primun non nocere'. "No estoy usando ninguna herramienta de la institución, no nos pueden censurar", comenta. ¿Cuál es, entonces, el papel de las instituciones en la implantación de estas herramientas? El doctor Mayol sostiene que "la administración debe facilitar la relación, pero no puede ser el líder de ese movimiento".

Una de las funciones de los poderes públicos sería "garantizar la seguridad y los derechos", según Mayol, que apunta a un riesgo: "Hay que tener cuidad porque podemos crear castas [de pacientes]. Los que tienen más acceso a los médicos son los mismos que tienen más acceso a la tecnología". En cualquier caso, parece que el debate público aún tardará en alcanzarnos: "La administración no se enteró de la web punto uno y ahora no se está enterando de la web 2.0", remacha Bravo.