dilluns, 27 de setembre de 2010

Europa no restringirá el uso de la vacuna para la gripe A Pandemrix

La Agencia Europea del Medicamento (EMA) considera que hacen falta más investigaciones para determinar si existe algún vínculo entre la vacuna para la gripe A Pandemrix y la narcolepsia.

"Las evidencias disponibles no confirman una relación", ha manifestado el organismo en un comunicado, después de que su Comité de Productos Medicinales para el uso Humano revisara todos los datos sobre el fármaco y sus posibles efectos secundarios.



La investigación comenzó hace aproximadamente un mes, después de que en varios países europeos se detectara un aumento de los casos de narcolepsia entre personas que habían sido vacunadas contra la gripe A con la vacuna de GlaxoSmithKline.

Después de estudiar la información disponible, el comité ha llegado a la conclusión que, antes de tomar ninguna determinación, es necesario realizar más estudios sobre el tema.

"Por el momento, el balance entre beneficios y riesgos del producto continúa siendo positivo", por lo que, continúa el documento, "mientras las investigaciones siguen su curso no hay necesidad de establecer restricciones para su uso en toda Europa".

Los problemas
La narcolepsia es un trastorno poco común que provoca a quienes lo sufren un estado de sueño repentino e inesperado. Aunque sus causas no han podido determinarse exactamente, la comunidad científica coincide en señalar que generalmente está provocado por una combinación de factores genéticos y ambientales.

Por su parte, Pandemrix es una vacuna contra la gripe A que se autorizó en septiembre de 2009 y se ha utilizado desde entonces para prevenir la infección por H1N1 en 30,8 millones de europeos.

En total, en el continente se han registrado unos 80 casos de narcolepsia en pacientes que habían sido vacunados con esta vacuna. La mayoría se notificaron en Suecia y Finlandia, aunque también se detectaron problemas en Francia, Noruega y Portugal.

Según ha especificado la EMA, la investigación seguirá su curso y se espera obtener resultados en un plazo de tres a seis meses.

Entre otros puntos, los nuevos estudios deberán clarificar incertidumbres, como la posibilidad de que sea la propia infección y no el fármaco el factor relacionado con la narcolepsia.