dijous, 8 d’abril de 2010

Reducir la contaminación evitaría entre 11.000 y 16.000 muertes anuales en Europa

La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) ha alertado de los graves perjuicios para la salud que provoca la contaminación del aire por niveles elevados de partículas en suspensión (PM) que, de reducirse, permitiría salvar entre 11.000 y 16.000 muertes anuales en toda Europa.
La exposición al aire contaminado aumenta el número de ingresos hospitalarios por patologías respiratorias, los problemas alérgicos, la aparición temprana de enfermedades respiratorias en niños, la pérdida en la función pulmonar e incluso cáncer de pulmón, según ha informado esta entidad en un comunicado.

Esto se debe a estas partículas PM, que incluyen a todas aquellas producidas por la combustión de los vehículos que circulan por las ciudades y, en especial, por los que funcionan con motores diesel. Las más pequeñas -las PM 2,5- son las que se depositan en lo más profundo de las vías respiratorias, en los sacos alveolares.
En este sentido, un estudio de 2008 sobre polución y salud que midió los niveles de contaminación de diferentes ciudades europeas -entre ellas Madrid, Barcelona o Sevilla- señala que reduciendo los niveles de PM 2,5 a 20 microgramos/m3 en cada ciudad se evitarían 11.375 muertes prematuras (8.053 cardiopulmonares y 1.296 debidas a cáncer de pulmón), y si se redujeran a 1,5 g/m3 se evitarían hasta 16.926 muertes prematuras, 11.612 debidas a enfermedades cardiopulmonares y 1.901 a cáncer de pulmón.
Según ha destacado el presidente de SEPAR, Juan Ruiz Manzano, "éste es un problema global que afecta a todos los países desarrollados, y especialmente a las grandes ciudades". De hecho, la contaminación del aire provoca el triple de muertes que los accidentes de tráfico y casi 10 veces más que los accidentes laborales.
Por ello, ha añadido la coordinadora del Área de Enfermedades Respiratorias y Medio Ambiente de esta entidad, Cristina Martínez, "todos podemos ayudar a mejorar el aire adoptando conductas que contribuyan a disminuir la contaminación, tales como usar transporte público, controlar la velocidad y el buen estado del automóvil junto con no fumar y evitar el derroche energético".
"Estas medidas sin duda pueden ayudar a que todos y, especialmente, a que las generaciones venideras respiren tranquilas", ha insistido esta experta, recordando que los niños y los asmáticos son los más afectados por la exposición a concentraciones de NO2, también relacionada con el envejecimiento prematuro del pulmón y con la disminución de su capacidad funcional.