dilluns, 30 de març de 2009

Gordito a los seis meses, obeso a los tres años


Esos mofletes del bebé que tanto gustan a los adultos o esos rollitos en las piernas que no dejan de alabar las amigas de la orgullosa madre pueden acabar pasando factura al pequeño. Una investigación acaba de comprobar que los bebés que ganan kilos rápidamente durante los primeros meses de vida tienen hasta un 40% más riesgo de ser niños obesos.

Tras analizar a 559 niños y medirles y pesarles al nacer, a los seis meses y a los tres años, un equipo de investigadores de la Universidad de Harvard y del Hospital Infantil de Boston (EEUU) tiene claro que existe una importante evidencia de que ganar peso de forma rápida en los primeros seis meses aumenta las posibilidades de sufrir obesidad.
"Por eso, los primeros meses de vida son un periodo crucial para tomar las medidas necesarias y evitar que el bebé se convierta en un niño sobrado de kilos", afirma Elsie Taveras, especialista de Harvard y principal firmante del estudio, que se publica en la revista 'Pediatrics'.
El peso medio de los participantes al nacer, a los seis meses y a los tres años fue, respectivamente, de 3,55 kg., 8,15 kg., y 15,67 kg. La altura media fue de 49,9 cm., 66,9 cm., y 97,4 cm. A los tres años, el 9% de los niños era obeso. Para mostrar la estricta relación que existe entre un rápido aumento de peso y una temprana obesidad, los autores ponen de ejemplo a dos niños que tenían el mismo peso al nacer pero que a los seis meses uno pesaba 7,7 kg y el otro 8,4 kg. Esta diferencia de tan sólo 0,7 kg supone que el segundo bebé tiene un 40% más riesgo de ser obeso y de tener más tejido adiposo cuando cumpla tres años que el primero.
Más investigaciones
Este aumento del riesgo se da independientemente del sexo del pequeño y sin tener en cuenta otros factores ambientales y socioeconómicos que también influyen en el desarrollo de la obesidad. Asimismo, aunque trabajos previos han demostrado una relación entre la lactancia materna y la menor probabilidad de tener obesidad, los autores matizan que en este trabajo no han analizado específicamente la forma de alimentar al pequeño, algo que deberá hacerse en futuras investigaciones.
"Al principio nos parecía muy improbable que ganar algún kilo en los primeros meses de vida pudiera tener alguna consecuencia para la salud a largo plazo, pero nuestro trabajo muestra que es así y, además, tiene sentido porque muchos aspectos del desarrollo humano tienen lugar durante ese periodo", explica Taveras. "Ahora tenemos que ver cómo podemos modificar este aumento de peso en esos primeros meses", añade esta especialista, para quien "dado el incremento de la epidemia de obesidad infantil en todo el mundo, todos los esfuerzos de prevención que se hagan son pocos".
Hace tres décadas, la obesidad infantil era algo ocasional, una curiosidad. Hoy día se ha convertido en una epidemia cultural que en los países desarrollados afecta aproximadamente al 15% de los menores.