dimecres, 21 de maig de 2008

Monos transgénicos para estudiar la enfermedad de Huntington


Aparentemente son dos monos normales. Sin embargo, estos macacos presentan una enfermedad humana, rara, pero humana. Por primera vez, científicos de Estados Unidos han creado un modelo primate para estudiar la enfermedad de Huntington, un trastorno neurológico que afecta a unas 4.000 personas en nuestro país y a una de cada 10.000 en todo el mundo. Según sus artífices, este logro permitirá desarrollar tratamientos para estos pacientes, aunque para eso todavía queda mucho tiempo de investigación.

La única forma de estudiar la enfermedad de Huntington, una enfermedad hereditaria que conduce a una degeneración progresiva del sistema nervioso, era utilizando ratones para la experimentación. Sin embargo, los roedores no experimentan algunas de las alteraciones cerebrales y modificaciones de la conducta que sufren las personas que padecen esta patología.
En cambio, el macaco rhesus, una especie de mono, presenta unas características fisiológicas muy similares a las del ser humano, de ahí su importancia para la investigación científica. Aunque, tras la secuenciación de su genoma, hace poco más de un año, se vio que era menos parecido al humano en comparación con el del chimpancé, se les considera uno de los mejores modelos animales para estudiar el virus del sida, entre otros trastornos.
Por este motivo, el doctor Anthony W.S. Chan, del Centro de Investigación en Primates Yerkes de la Universidad de Emory (EEUU), ha dirigido un estudio con el que ha conseguido desarrollar el primer mono genéticamente alterado para replicar los síntomas de la enfermedad de Huntington y cuyos resultados ha publicado la revista 'Nature'.
Inyección de dos genes
Para lograrlo, este equipo inyectó, mediante el empleo de lentivirus, una mutación del gen htt (responsable del trastorno humano) en 130 ovocitos de macaco. Además, también se les insertó otro lentivirus para transportar un gen que posteriormente produciría una proteína fluorescente con la que se podría identificar si los futuros macacos eran transgénicos o no.
Una vez fertilizados los ovocitos, mediante inyección de esperma intracitoplasmática, el equipo transfirió 30 embriones en ocho macacos hembra. Como resultado se produjeron seis embarazos y cinco nacimientos. Todos portaban los genes inoculados. Tres de los recién nacidos, que presentaban una alteración proteínica mayor, desarrollaron síntomas graves de la enfermedad y murieron en el primer mes.
En otro de los supervivientes no se produjo una gran modificación de la proteína por lo que no desarrolló los síntomas del trastorno neurológico. Y por último, el quinto de los macacos, que todavía sigue vivo y tiene seis meses de edad en el momento en que los autores escribieron estos datos, sí presentó alteraciones del movimiento, propias de la enfermedad de Huntington, y cerebrales según se pudo comprobar en pruebas de imagen.
"Esta investigación permite a los científicos ir más allá de los modelos en roedores que no replican todos los cambios del cerebro y de la conducta que las personas con la enfermedad de Huntington experimentan", explica el doctor John D. Harding, director del departamento para primates de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos. "Los modelos de primates son el mejor espejo de las enfermedades humanas y son un elemento clave entre la investigación con pequeños animales de laboratorio y los estudios en humanos".
¿Éticamente cuestionable?
El centro Yerkes, que ha llevado a cabo este estudio, es uno de los ocho organismos respaldados por la administración estadounidense para las investigaciones en primates. Los científicos que trabajan en Yerkes son entrenados para fomentar descubrimientos con un trato compasivo hacia estos animales, empleando pruebas de imagen no invasivas. Tan sólo el pasado año, en estos centros se realizaron 2.000 investigaciones para estudiar una amplia gama de enfermedades utilizando los modelos de primates.
Ante el posible rechazo ético que puede generar este tipo de investigaciones, el principal autor del estudio, el doctor Anthony W. S. Chan, ha explicado a elmundo.es que "entendemos las preocupaciones que genera la investigación con animales. Sin embargo, nosotros pensamos que lo poco ético es no desarrollar semejante modelo si sabemos que es el mejor modelo animal que podemos tener para comprender mejor una enfermedad en humanos y esperamos que sirva para encontrar una estrategia para intervenir en su proceso o encontrar una cura. En el caso de la enfermedad de Huntington, no hay ninguna cura para esta patología tan devastadora".
En cuanto al coste que puede suponer este tipo de estudios, en los que se empleen los macacos como modelo animal, este investigador señala que su estudio "está financiado por los recursos de los Institutos Nacionales de Salud [NIH; sus siglas en inglés]. Es difícil determinar exactamente qué coste generará un mono transgénico. Pero los NIH ofrecen la suficiente financiación para este estudio".
Finalmente, el doctor Chan apunta que se trata de un paso para conocer la causa de la enfermedad de Huntington. Y, aunque es posible desarrollar modelos en macacos para otras enfermedades, "es importante determinar su necesidad porque no todas las patologías necesitan de un modelo en estos animales", concluye.