dilluns, 10 de març de 2008

Los vecinos europeos ensayan fórmulas para mejorar su salud

España no es el único que investiga cómo mejorar su sistema sanitario. otros países prueban la descentralización con igual riesgo de ahondar en la inequidad

Ilustración: Santiago Sequeiros
Italia, Suecia, Reino Unido, Irlanda y Canadá han optado, como España, por descentralizar la organización y gestión de su sistema sanitario público. Otros países, por el contrario, mantienen su estructura central, aunque experimentan cómo aligerar la carga económica que representa este capítulo para la salud del Estado. No existen fórmulas magistrales.

FRANCIA
El país vecino alardea del modelo del bienestar y ha construido el mito del Estado protector, aunque su presidente, Nicolas Sarkozy, considera que ha llegado la hora de implicar financieramente a la ciudadanía. No porque vaya a discutirse la gratuidad de la asistencia sanitaria, sino porque van a aplicarse unos impuestos de perfil bajo para recaudar fondos en beneficio de la investigación. Empezando por el Alzheimer e insistiendo en la lucha contra el cáncer.
El plan tiene que entrar en vigor este mismo ejercicio e implica que los pacientes deberán abonar una cantidad no reembolsable de medio euro por cada fármaco prescrito. O de dos euros, en caso de utilizar, por razones de emergencia, el servicio de transporte de una ambulancia. El montante de la tasa nunca excedería los 50 euros anuales, sin olvidar que quedan exentas las familias de pocos recursos, los niños y las mujeres embarazadas.
La idea no ha gustado a los sindicatos que creen que la excusa del impuesto al medicamento no es más que la deriva hacia un modelo de sanidad cercano a fórmulas liberales.
ALEMANIA
Con uno de los sistemas de sanidad pública más antiguos del mundo, es también uno de los países que más dinero destina a estos servicios. Sólo en 2007 su déficit alcanzaba los 7.000 millones de euros. Por ello, el año que viene comenzará a aplicar una tortuosa reforma que exigirá un mayor esfuerzo económico de los 16 länder (estados). El sistema alemán se divide en cajas de seguro públicas y privadas, con un funcionamiento autónomo y con el Estado como figura vigilante.
Los gobiernos regionales sólo participan garantizando las infraestructuras hospitalarias, donde se pueden encontrar diferencias entre los estados más ricos.
El próximo año la gran novedad será la creación de un fondo estatal que recibirá directamente el dinero de empleados y empresarios - pero no de los asegurados privados- desde el que se compensarán las diferencias entre regiones. En cualquier caso, el Estado garantiza un tratamiento idéntico con independencia de los ingresos y del land al que pertenezca y un catálogo de prestaciones único para todos los sujetos.
ITALIA
La gestión sanitaria está transferida desde hace 30 años a las administraciones regionales, aunque existe una coordinación por parte del Estado central. Sin embargo, entre el rico norte y el empobrecido sur existen gravísimas desigualdades en prestaciones sanitarias. ¿Algunos ejemplos? Una reciente investigación muestra que en tres regiones del sur las posibilidades de morir en los 30 días sucesivos a someterse a un bypass aorto-coronario son entre tres y cinco veces superiores a la media nacional. Por no hablar de la mortalidad perinatal, que mientras que en el norte sacude a 4,3 personas por cada 100.000 habitantes en el sur es casi el doble: afecta a 7,3.
Es verdad que las diferencias entre regiones no se limitan a la sanidad, sino que son más profundas. Pero la mayoría de los especialistas coinciden en afirmar que el federalismo sanitario en vigor desde 1978 no ha hecho sino acentuarlas.
REINO UNIDO
La Sanidad se ha convertido en foco de tensiones desde que Tony Blair tomara la decisión de descentralizar la Administración en 1998. La creación de gobiernos y asambleas en Escocia, Gales e Irlanda del Norte cambió para siempre el mapa de poder. En Inglaterra, por ejemplo, los hospitales públicos compiten con los privados, lo que ha generado un gran descenso en las listas de espera aunque también desajustes entre los profesionales. En Escocia, sin embargo, el sector público apenas deja sitio para la iniciativa privada. En Gales, la asistencia es cosa de los ayuntamientos, algo inédito en el resto del país. En cualquier caso, la Sanidad está transferida y el Gobierno central no tiene a su alcance ningún procedimiento para meterle mano, lo que genera agravios comparativos. "Si uno es joven y necesita una operación, lo mejor es que le atiendan en Inglaterra. Si tiene una enfermedad crónica, en Escocia o en Gales, donde las recetas son gratuitas. Pero si es una persona mayor, debe ir a Escocia, donde tiene cuidadores gratis a domicilio", afirman los profesionales médicos británicos.