dimecres, 20 de febrer de 2008

Dos de cada tres españoles tienen una concepción errónea de la ley de dependencia

El 67% de la población cree que la ayuda prevista en la ley de autonomía personal para afrontar la dependencia consistirá "en una prestación económica mensual para cubrir gastos", cuando en realidad la norma entiende que esta solución se dará sólo cuando no sea posible prestar otro tipo de servicios.Así se desprende del segundo estudio sobre dependencia realizado por la aseguradora Caser a un total de 1.000 personas que no conocen de cerca la dependencia y a otras 1.000 que o bien la padecen o bien conviven con ella a diario por ser familiares de personas dependientes.

Los dos estudios sobre dependencia realizados hasta ahora por Caser (2006 y 2007) permiten comparar el grado de conocimiento social de la dependencia antes y después de ser aprobada la ley. Aunque existe una notable mejoría en apenas un año, el balance final sigue siendo insatisfactorio, indicó en la presentación de este trabajo Ernesto Sanz, director de Vida y Pensiones de Caser, quien explicó que si en 2006 el 76% de los españoles ignoraba en qué consiste ese problema, a finales de 2007 el 53% seguía sin conocerlo. Ese desconocimiento aumenta a medida que se profundiza en el alcance de la ley, continuó Sanz, ya que, en 2006, el 78% de los encuestados ignoraba en qué consistían las ayudas a la dependencia contenidas en la norma y en 2007 seguían sin conocerlas un 69% de los encuestados.De cualquier forma, ese escaso conocimiento no impide, según el mismo estudio, que dos de cada tres españoles encuestados hayan pensado alguna vez que el envejecimiento les hará dependientes y el 63% se hayan planteado que un accidente o una enfermedad podría llevarle a serlo.REPERCUSIONES ECONÓMICASEl trabajo analiza también las posibles repercusiones económicas familiares ante la dependencia de uno de sus miembros. El estudio plantea varias hipótesis. Así, un coste mensual de 1.800 euros resultaría extremadamente caro para el 77% de los encuestados y un 72% no podría sufragarlo en ningún caso. Sólo un 20% podría afrontarlo con un enorme esfuerzo.Si el coste se rebaja a 600 euros mensuales, sería un problema extremo para un 27% de las familias, y un 26% de ellas no podría permitírselo en ningún caso. Para el 41% de los encuestados, ese desembolso mensual de 600 euros les supondría un trastorno muy importante. Sólo el 39% podría hacerle frente con un enorme esfuerzo.De momento, las dificultades para cubrir esos posibles sobrecostes no han desarrollado entre los españoles un sentimiento marcado de previsión y ahorro. Incluso en 2007 ha disminuido el porcentaje de encuestados dispuestos a ahorrar en un producto bancario específico que les ayudase ante una posible futura dependencia. Así, en el estudio de 2006, un 43% de los españoles declaraba estar dispuesto a suscribirlo. En 2007, sólo el 37% de los encuestados consideró posible ahorrar en este producto."CASER DEPENDENCIA"En este sentido, Caser presentó también un seguro que ofrece una serie de prestaciones en el supuesto de que el asegurado contraiga gran dependencia o dependencia severa. Según la edad de contratación y las coberturas que se elija, puede suscribirse desde tan sólo diez euros al mes.En el caso en que el asegurado quede en situación de dependencia percibirá una renta mensual vitalicia que garantice su atención con independencia de la edad a la que fallezca.
Además, Caser Dependencia ofrece de forma adicional otros servicios y coberturas que pueden ser utilizados aunque el asegurado no se encuentre en situación de dependencia, hasta que cumpla 75 años, tales como orientación telefónica, teleasistencia y ayuda a domicilio.LOS DEPENDIENTESEl segundo gran apartado de las encuestas realizadas por Caser es el de familiares de dependientes. En estas muestras, la aseguradora destaca el elevado porcentaje de desconocimiento que existe también entre familiares directamente afectados por la dependencia: si en 2006 un 59% de quienes tienen un familiar afectado no sabían definir qué es ser dependiente, a finales de 2007 un 39% de ese segmento seguía sin saberlo.En virtud de este trabajo, el perfil más extendido de la persona dependiente en España es el de una mujer mayor de 65 años que vive acompañada y lleva más de tres en situación de dependencia y no puede realizar las tareas domésticas, ni salir a la calle, ni cuidar de su salud ni administrar su patrimonio. Su familia solicita para ella principalmente ayuda domiciliaria y participa del coste de esos servicios en la medida de sus posiblidades.El estudio indica también que el perfil mayoritario de sus cuidadores es familiar y no especializado. De hecho, el 72% de quienes atienden a un dependiente son familiares, en su inmensa mayoría mujeres, y 6,5 de cada diez tienen entre 25 y 44 años. Los cuidadores externos sólo representan el 28% del total, y de ésos sólo el 14% cuenta con alguna especialización. Además, dos de cada tres externos realizan también las labores domésticas.