dijous, 6 de setembre de 2012

En busca del anillo vaginal antiVIH

Que la quimera se convierta en una realidad. Por muchos golpes que ese Goliat con forma de VIH ha asestado a los estudios de investigadores de todo el mundo en los últimos años, éstos aspiran a transformar la leyenda en un nuevo logro: un microbicida efectivo contra el VIH. Más de dos décadas llevan los expertos intentando hacer efectivo un compuesto en forma de geles, cremas, anillos o comprimidos que, aplicados en la vagina o el recto, prevengan la infección por VIH ante una relación sexual de riesgo. Aunque hasta el momento los resultados han sido más decepcionantes de lo que se esperaba -incluso algunas veces han aumentado el riesgo de contagio-, los expertos no cejan en seguir con sus estudios. Por ello, la nueva investigación publicada en 'Science Translational Medicine' entreabre una leve esperanza en este camino. Expertos del Programa Sida y del área de VIH del Population Council de Nueva York han conseguido los primeros datos de la eficacia de un microbicida en forma de anillo vaginal que previene la transmisión del VIH. A pesar de la buena noticia, todos los expertos se muestran cautelosos. Al estudio, realizado sólo en macacos, todavía le quedan muchas fases de investigación que pasar hasta convertirse en un producto de comprobada eficiencia en humanos. Paso a paso En la investigación, realizada en 33 macacos, se contagió a los primates con una dosis de VIH humano más el SIV (la versión del virus humano para monos) dando lugar al SVIH, que contiene un genoma muy parecido al del VIH. Para analizar el efecto de los microbicidas en el virus, se dividió a los macacos entre aquellos que recibían anillos vaginales con placebo y aquellos a los que se les suministraba, a través de estos anticonceptivos hechos con acetato de vinil etileno, una molécula llamada MIV-150 (que bloquea una enzima necesaria para que el VIH de una célula entre en la otra y llegue a todo el organismo). Este microbicida era suministrado en dosis más altas de lo que se haría con mujeres, aunque los especialistas aseguran que cantidades más bajas, junto a otros fármacos, serían igualmente efectivas. En este último caso, se administró a los animales el microbicida dos semanas antes del contagio o 24 horas antes con la idea de descubrir si había diferencias de protección, sabiendo que el fármaco es capaz de penetrar en los tejidos 30 minutos después de su inserción. Una vez transmitidos, también se estudió el efecto que se producía si se dejaba el anillo dos semanas después del contagio o se quitaba inmediatamente antes de la exposición. Y hubo resultados que sorprendieron a los autores. "De los 17 macacos con los que se utilizó MIV-150, dos se infectaron, en comparación con 11 de los 16 primates con los que se usó anillos de placebo. Esto representa un 83% de protección contra el virus", resumen. Pero es más. "La protección se perdió en buena parte cuando los anillos se retiraron justo antes de la exposición al virus a pesar de las altas concentraciones de MIV-150, cosa que no pasaba si se mantenían dos semanas después de la infección, pues seguían siendo efectivos. En este escenario, cuatro de siete monos estaban contagiados, lo que viene a ser un 16% de protección", explica Naomi Rutenberg, vicepresidenta y directora del área de VIH del Population Council. "Nos sorprendieron los resultados, ya que pensábamos que la mayor concentración de microbicida en el mismo día del contagio valdría para tener unos resultados positivos, pero hemos descubierto que es crítico para conseguir una mejor protección que el anillo esté también presente después de la exposición al virus", comenta la especialista. Por su parte, José Romero, investigador del Programa de VIH y Sida del Population Council, asegura a ELMUNDO.es que "la respuesta pudiera estar relacionada con el mecanismo de acción de MIV-150 y/o la disponibilidad de este compuesto en las células que requieren ser protegidas de la infección. Quizá estas células, blanco del VIH, requieran de una provisión continua para que se mantenga un nivel de MIV-150 que proteja contra la infección", remarca. Para José María Miró, médico del servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Clínic de Barcelona, este dato no es tan sorprendente si se tiene en cuenta "que a pesar de lo publicado hasta la fecha, es lógico que el anillo, al no molestar ni impedir ninguna función, pueda funcionar mejor si hay más tiempo para que el organismo absorba mejor el compuesto, ya que si quedan residuos del virus después de la infección, estos microbicidas puedan actuar contra ellos", explica a ELMUNDO.es. "Estos anillos, en vez de liberar las clásicas hormonas que eviten el embarazo, expulsan concentraciones limitadas de antirretrovirales eficaces y aunque los datos parecen positivos, es un trabajo experimental al que todavía le quedan muchas fases de comprobación por delante", indica. La ventaja del anillo Aunque la lucha contra el VIH ha dado pasos de gigante en los últimos años, la presencia del virus en muchas mujeres representa un problema que para la ONU, según explicaba el pasado año en el Día Mundial contra el Sida, es "demasiado importante como para no invertir en medidas contra ello". Así, según Michelle Bachelet, encargada de ONU Mujeres: "Actualmente, las mujeres representan el 50% de los 34 millones de personas que viven con VIH. En dos regiones -África subsahariana y el Caribe- las mujeres componen la mayoría de los adultos que viven con VIH: 59% en África subsahariana y 53% en el Caribe". Para los especialistas, el mayor problema que han tenido las investigaciones sobre microbicidas hasta la fecha era la "adhesión a los tratamientos sigue siendo un obstáculo importante para su eficacia. Y aunque todavía no están claras las causas de los anteriores fracasos con estos compuestos, uno de los motivos, aunque no se sabe si el definitivo, es que los geles no eran empleados rutinariamente por las mujeres, mientras que el anillo vaginal representa un enfoque de liberación sostenida y continua. Se garantiza la adhesión al régimen de dosificación recomendado, pues una vez colocado no tienen que preocuparse cada día de él o hacer nada en función del momento del coito", afirman. Además, José Romero, explica que "los primeros estudios que no mostraron resultados alentadores se realizaron con moléculas que tienen un mecanismo de acción diferente. Entre las razones que pudieron marcar aquellos datos están la baja potencia antiviral de aquellas moléculas comparadas con los antirretrovirales de la actualidad. Los antirretrovirales que se están estudiando en la actualidad no parecen limitados por factores como el mencionado". Según los autores, "ahora, además de seguir investigando en estos resultados hasta probarlos en mujeres, se abre el abanico de poder combinar estas dosis con otros compuestos adicionales que proteja de otras enfermedades de transmisión sexual". Los investigadores ya han señalado que, además de seguir comprobando estos resultados en muestras más amplias y en mujeres, ya piensan en introducir compusetos adicionales que prevengan otras enfermedades de transmisión sexual.