dimecres, 5 de setembre de 2012

El 'creceneuronas' del semen que estimula la ovulación

Un equipo de veterinarios liderado por el canadiense Gregg Adams ha identificado una sustancia química que llevaban años persiguiendo. Se trata de la explicación de un curioso fenómeno que observaron en llamas en 2005: el estímulo químico que produce la ovulación en aquellos animales en las que ésta no sucede en ciclos espontáneos (como ocurre con los humanos) se encontraba en el semen de los animales. Desde aquel primer descubrimiento, publicado en 'Biology of reproduction', Adams y sus colaboradores buscaban averiguar qué escondía el semen de los machos de llamas y alpacas para producir la ovulación en las hembras de su misma especie. Repercusión en humanos En principio, podría parecer que este descubrimiento no tiene interés para el ser humano, cuya ovulación no necesita de ninguna sustancia en el semen para ser inducida. Pero las cosas podrían ser distintas a la luz del nuevo descubrimiento de los veterinarios canadienses. En un estudio publicado recientemente en la revista 'PNAS', los investigadores identifican por fin la sustancia química que tan beneficiosas propiedades tiene para la reproducción de llamas y alpacas. Se trata, curiosamente de una proteína que juega un papel vital en la promoción del crecimiento y la supervivencia de las células nerviosas en muchas especies, el Factor de Crecimiento Nervioso (NGF, de sus siglas en inglés). Lo relevante desde el punto de vista traslacional es que esta misma proteína se encuentra también en el semen humano, por lo que el hallazgo de Adams podría suponer que el NGF juega un papel (hasta ahora, insospechado) en la fertilidad humana. Aunque las mujeres no requieren de esta proteína para ovular, el NGF puede jugar un papel por determinar en la capacidad ovulatoria de las féminas, según ha comentado el propio autor en la revista 'Nature'. De hecho, el autor publicó a principios de año un estudio en el que demostraba que el fluido seminal de las llamas acortaba los ciclos de ovulación en las vacas y parecía estimular el desarrollo de los cuerpos lúteos, una estructura que se forma dentro de los ovarios tras la expulsión de un ovocito y que segrega hormonas clave en la gestación. Adams comenta que, en algunos casos, sería esta proteína la que podría explicar por qué algunas parejas tienen dificultades para concebir, lo que podría deberse a que el hombre tuviera dificultades para producir NGF o a que la mujer careciera de los receptores para detectar la proteína y responder a su acción.