dijous, 22 de desembre de 2011

Un euro por medicamento, una tasa polémica y con flecos sueltos

La Generalitat quiere que todos los catalanes, sin excepción y hasta un tope de 61 euros anuales, paguen un euro por cada medicamento que se lleven de la farmacia. El nuevo impuesto también afectará a jubilados, enfermos crónicos, familias con rentas bajas, parados o ciudadanos, sencillamente, sin recursos. Todos pagan. Usuarios y médicos critican la universalidad de la medida, pendiente de debate y aprobación en el Parlament para hacerse efectiva y que siembra un campo de dudas sobre su aplicación práctica. Pese a que hasta el propio gobierno catalán había insinuado que ciertos sectores desfavorecidos estarían exentos de pagar la nueva tasa, el conseller de Economia de la Generalitat, Andreu Mas-Colell, fue tajante: es un impuesto "universal". Como todos los impuestos indirectos, iguales para todos los ciudadanos independientemente del nivel de renta, el proyecto del gobierno golpea con más fuerza a las clases más bajas. También a la población más desfavorecida en baremos de salud, como los enfermos crónicos, tal y como ha apuntado esta mañana Jaume Padrós, vicepresidente del Col·legi de Metges de Catalunya. Eso sí, Padrós ha argumentado, en una entrevista en Catalunya Ràdio, que es imprescindible reformar el sistema de coparticipación de los ciudadanos en la sanidad para garantizar que se mantenga a flote ante los vaivenes de la crisis. Además, el Colegio de Enfermeras de Barcelona ha dudado este miércoles de la constitucionalidad de la medida y el vicepresidente del Colegio de Farmacéuticos de Barcelona, Francisco Pla, ha pedido este miércoles en rueda de prensa "más concreción" a la Generalitat sobre el nuevo impuesto. La oposición más firme a la nueva tasa del gobierno catalán llega de los usuarios, catalanes y no. La Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP) ha calificado de "ilegal" la propuesta de Cataluña de cobrar un euro por fármaco, ya que esta comunidad carece de competencias sobre la política de medicamentos. En Cataluña, Carme Sabater, coordinadora d'Usuaris de la Sanitat, ha criticado que "siempre que hay que conseguir dinero se presiona a las clases más débiles". Sabater también ha replicado al Govern, que insiste en defender que esta medida es más disuasoria que recaudatoria, y afirma que la recién implementada receta electrónica -que incluye el plan farmacéutico completo del paciente- ya pone veto al despilfarro de medicamentos. Los flecos sueltos de una tasa sin matices En la actualidad, los ciudadanos en activo pagan un 40% del precio total de un fármaco y los enfermos crónicos un 10% del mismo, hasta un tope de 2,64 euros. El sistema de salud público se hace cargo del resto, así como de la totalidad del gasto farmacéutico de jubilados y pensionistas. Son muchas las voces que han pedido reformar este sistema, vigente desde 2005, para que el nivel de renta también influya en el precio que cada ciudadano paga por su medicación, como pasa en Suecia, por ejemplo. El gobierno catalán ha acabado excluyendo la variable por renta en el proyecto de tasa por medicamento, un impuesto que, a la espera de que se module durante el debate parlamentario, provocará escenas, como mínimo, esperpénticas. Es el caso de medicamentos que cuestan céntimos de euro y que, por lo tanto, verán doblado, triplicado o quintuplicado su precio. Además, como la tasa se aplica por envase, los pacientes preferirán que se les receten cajas de 40 comprimidos, por ejemplo, a cajas de 20. Otra paradoja será la de los remedios que se pueden adquirir sin receta médica. Imaginemos que un medicamento cuesta un euro. El médico extiende la receta y el paciente asume el 40% de su valor -40 céntimos- más el euro del nuevo copago. En total, pagará 1,40 euros, cuando sin receta lo puede adquirir por un euro. En ambos casos, la Generalitat sale ganando: gana el euro si se compra con receta ó ahorra 0,60 céntimos si se adquiere por libre. Más curioso será el caso de medicamentos baratos que sólo se administran bajo prescripción médica, sobre todo cuando el paciente vea que está pagando a su farmacéutico más del precio de lo que marca el envase pese a llevar una receta bajo el brazo. CiU necesita el apoyo del PP para sacarla adelante

El gobierno de Artur Mas no puede sacar aprobar esta polémica tasa en solitario. La tónica de los acuerdos de los nacionalistas en políticas económicas y de ajuste señala al PP que, entre otras medidas en el Parlament y ayuntamientos como el de Barcelona, se alió con CiU para aprobar los presupuestos de la Generalitat para 2011, los del 'tijeretazo'. Esta vez el apoyo de los 'populares' a este proyecto, tal y como lo presentó este martes el conseller de Economia, no está ni mucho menos cantado. El portavoz del Partido Popular en el Congreso de los Diputados, Alfonso Alonso, ha manifestado que el cobro de un euro en las recetas expedidas en Cataluña "rompe la igualdad de la atención sanitaria entre todos los españoles". En unas declaraciones realizadas a Telecinco, Alonso ha recordado a CIU que "necesita socios para sacar esto adelante" el "copago". "De momento, con nuestro apoyo no parece que cuente", concluye el portavoz. "De momento". Está por ver si, si hay corte y costura parlamentario, cambian de postura.