dimecres, 15 de juliol de 2009

Un rostro de notable


Connie Culp sobrevivió de milagro a los disparos a bocajarro de su marido en 2004. Pero la fecha en la que ella misma considera que volvió a nacer es diciembre de 2008, cuando se convirtió en la primera paciente a la que le trasplantaron el 80% del rostro, que había quedado desfigurado por completo. Tan sólo siete meses después de la intervención, Connie puntúa su nueva cara con un ocho, un notable alto. Las primeras semanas le daba un cinco.

El equipo que realizó la complicada operación en la Clínica Cleveland, de Ohio (EEUU), cuenta ahora en las páginas de la revista 'The Lancet' cómo fue el procedimiento y cómo ha evolucionado la paciente.
"A los seis meses las sensaciones faciales han vuelto. La recuperación motora (y muscular), que se mide por la capacidad de sonreír, fruncir el ceño y pronunciar las vocales está siendo más lenta, pero progresa", escribe la doctora Maria Siemionow, que coordinó la cirugía.
Pero tanto para los médicos como para la paciente, lo más importante es que "ha recuperado las funciones que perdió por culpa de los disparos, como la capacidad de oler, comer alimentos sólidos -sin necesidad de sondas-, beber de una taza y conversar de forma inteligible", señalan. También ha desaparecido el dolor que sufría antes del trasplante.
Asimismo destacan que no se ha producido ninguna infección oportunista en este tiempo y que el único episodio de rechazo al injerto, que se detectó en el día 47 tras el trasplante, se solucionó sin problemas. En la actualidad, sigue con inmunosupresores, que son los encargados de evitar el rechazo.
En cuanto al estado emocional de Connie, que tiene 46 años y dos hijos, los médicos afirman que en ningún momento ha mostrado síntomas de depresión o de estrés postraumático. Al contrario, "desde la cirugía, ha recuperado autoestima y se ve capaz de reconstruir su vida social y de ayudar a otros que han pasado por una situación similar a la suya", declara Siemionow. De hecho, esto es esencial para la mujer, que ha reconocido haber experimentado en carne propia el rechazo de los demás y la humillación pública sólo por su aspecto desfigurado.
"La paciente aceptó su nuevo rostro tres semanas después del trasplante y cada día que pasa se siente más contenta con él", dice la doctora de Cleveland, que anuncia que "la parte estética mejorará aún más cuando le retiremos la piel sobrante de la cara, en una operación que está prevista para dentro de unos meses".
La rehabilitación
Culp perdió la nariz, los párpados, piel, músculos, estructura ósea, arterias, venas y nervios tras los disparos. Con estas partes, perdió también su capacidad para hablar, oler o masticar, entre otras funciones. Tras 23 operaciones previas que no mejoraron su aspecto y después del mayor trasplante de cara realizado hasta el momento en el mundo, en una intervención que duró 22 horas, la paciente es otra persona. Pero para llegar hasta aquí, ha pasado por un duro proceso de rehabilitación.


Todos los días, desde el trasplante, llevó a cabo ejercicios dinámicos y estáticos para mejorar la movilidad facial. Dos días después comenzó la fisioterapia y la terapia para mejorar la dicción, que realizaba una vez al día durante las primeras seis semanas y después tres veces a la semana. Y todo ello, acompañado de apoyo psicológico diario. "A la semana 14, Connie ya no mostraba tanta preocupación por los cambios en su aspecto físico, que la hacían sentirse poco atractiva. Y ahora valora su nuevo rostro con una gran nota, más que otras personas que no han pasado por el quirófano", indican los galenos.
Ante esta evolución, el equipo médico concluye que "aunque las técnicas reconstructivas clásicas deben seguir teniéndose en cuenta, para casos extremos como éste, el trasplante de cara, aunque muy novedoso, es factible y debe ser tomado en consideración".
En un comentario que acompaña al estudio, Chenggang Yi y Shuzhong Guo, del Instituto de Cirugía Plástica del Hospital Xijing y artífices de otro trasplante de cara en un paciente que finalmente falleció, selalan que dadas las especiales características de estos injertos "es fundamental seleccionar bien al donante, para que tenga una estructura facial lo más parecida posible a la del receptor, identificar de antemano posibles complicaciones que puedan surgir durante la operación y desarrollar estrategias para resolverlas". Tres cosas que deberán tener muy presentes los médicos españoles que ya se preparan para realizar una cirugía de estas características.