divendres, 17 de juliol de 2009

Un asistente más eficaz para el cirujano en la endometriosis


Las técnicas de imagen consiguen cada vez más alcanzar estructuras profundas del organismo para llegar a dibujar diagnósticos que antes no se podían conseguir con estos dispositivos. Un estudio confirma la eficacia de un tipo de resonancia, de mayor potencia que las habituales, para detectar una enfermedad conocida como endometriosis profunda, un trastorno puede ser causa de infertilidad.

Esta patología, también denominada endometriosis subperitoneal, se caracteriza por la infiltración de tejido endométrico en otras zonas del organismo. Es una de las principales causas de infertilidad femenina y provoca hemorragias vaginales, fuertes dolores menstruales y durante las relaciones sexuales.
En la variante profunda, los endometriomas se cuelan en los lugares más recónditos del colon, el recto, la vagina e, incluso, en la vejiga urinaria, lo que obliga en muchas ocasiones a llevar a cabo intervenciones quirúrgicas abiertas (más complicadas y arriesgadas), en lugar de las laparoscopias (menos invasivas) con las que se suele resolver la endometriosis de tipo superficial.
En los últimos años, se han desarrollado resonancias más potentes, denominadas de 3 teslas, frente a las convencionales de 1,5 teslas. Estos equipos permiten obtener imágenes de mayor definición, y localizar lesiones más pequeñas.
Guía para la operación
Pues bien, según la nueva investigación, publicada en la revista 'Radiology', la resonancia más potente es capaz de localizar lesiones muy pequeñas y en lugares bastante inaccesibles de la cavidad abdominal, lo que facilita la confección de un escenario operatorio muy fiel a la realidad.
Los encargados del estudio reclutaron a 41 mujeres de entre 20 y 46 años de las que se sospechaba que podían sufrir endometriosis. Todas pasaron por ambos tipos de resonancia.
Posteriormente, dos especialistas en radiodiagnóstico evaluaron, de manera independiente y por separado, los resultados de todas las pruebas. La resonancia de tres teslas diagnosticó certeramente 26 casos de endometriosis profunda (sólo hubo un fallo, debido a la posición del útero de la paciente).
Además, reveló la localización y el alcance de las lesiones mejor que su homóloga más antigua. «Simplemente con poder diferenciar si se trata de la modalidad superficial o de la profunda, el cirujano ya puede decidir si realiza una laparoscopia o una intervención abierta», señala la doctora Nathalie Hottat, directora de este seguimiento.
«Es más, estas imágenes son una guía extraordinaria en el caso de que el especialista opte por llevar a cabo la intervención de una endometriosis profunda mediante laparoscopia, una técnica que requiere mucha precisión», apostilla la autora.
De hecho, el estudio puso de manifiesto la utilidad de esta tecnología como soporte para extirpar el tejido endométrico infiltrado en la pared del colon. En estos casos, hay que llevar a cabo un procedimiento quirúrgico muy delicado que consiste, literalmente, en afeitar la lesión cuidadosamente para no afectar el tracto colorrectal sano.
Esperanzas y limitaciones
Los investigadores se han mostrado muy satisfechos con los resultados obtenidos en este trabajo y apuntan la posibilidad de poder aplicar esta técnica de imagen a los casos de endometriosis profunda anterior; la que se produce cuando el tejido anómalo se sitúa en el entorno de la vesícula biliar y de la vejiga urinaria.
Esta modalidad de la patología es muy complicada de situar correctamente y la resonancia más certera ofrece imágenes de una calidad hasta nunca vista.
Por otra parte, los autores hacen hincapié en la naturaleza poco agresiva de esta prueba (se trata de tumbarse en una camilla y la maquinaria hace el resto).
Cabe recordar que cuando se presenta un caso sospechoso de endometriosis la paciente suele pasar por un largo camino de exámenes clínicos; algunos de ellos no muy agradables (citologías, ecografías, citoscopias, colonoscopias, rectoscopias...) y que la posibilidad de acortar este camino con menos molestias sería una medida muy ventajosa.
También es necesario que el especialista que interprete los resultados tenga suficiente experiencia con este aparato, ya que no siempre es fácil diferenciar la naturaleza de las imágenes que arroja si no se está convenientemente familiarizado con ellas.
Finalmente, y aunque los resultados parecen bastante reveladores, los científicos recalcan que es necesario llevar a cabo investigaciones con grupos más amplios de pacientes que corroboren estos hallazgos.
Además, no ignoran el hecho de que la resonancia magnética de tres teslas es una tecnología extraordinariamente cara y que no todos los centros sanitarios tienen presupuesto para adquirirla.
No obstante, en este sentido, algunos especialistas apostillan que esta técnica es aplicable a otras enfermedades (de hecho, fue concebida para examinar el entramado neurológico) y que esa circunstancia puede ayudar a amortizar su elevado coste.