dilluns, 2 de març de 2009

La hazaña andina de Patxi


El Cerro de las Tórtolas, un monte de los Andes chilenos con una altura de 6.190 metros, fue el escenario elegido para llevar a cabo una aventura histórica. La de Patxi Irigoyen, enfermo de fibrosis quística y sometido a un trasplante de pulmón hace ocho años. El reto, ver si una persona de sus características podía subir una montaña de más de 4.000 metros. "Decidí parar a los 5.815 metros, a sólo 300 de la cima, y toda la expedición se abalanzó sobre mí con lágrimas en los ojos". Prueba superada.

Durante la aventura, Patxi ha estado acompañado por tres médicos valencianos y un grupo de galenos del Hospital de Coquimbo, en Chile, que se han preocupado de su estado de salud en todo momento. Espirometrías, mediciones de la saturación, vigilar la pérdida de masa muscular debido a la altura y controlar la tensión arterial han sido parte de la rutina diaria.
Para llegar en forma al ascenso, Patxi cuenta a elmundo.es cómo ha sido su preparación. "He estado durante un año haciendo footing tres días por semana y también natación. Además, cuando hacía buen tiempo subía a la montaña. La verdad es que he llegado en muy buena forma", reconoce.
Sobre el ascenso, el deportista navarro explica que "subíamos unos 1.000 o 1.200 metros cada día, porque desde el principio nos aclimatamos muy bien a la altura". Sin embargo, "a partir de los 5.000 metros las condiciones se volvieron más duras, notábamos cada vez más la falta de oxígeno y el cuerpo acabó pasándome factura", afirma.
El refugio de Gabriela Mistral, a 5.200 metros, donde el equipo pasó cuatro noches con una temperatura de ocho grados bajo cero dentro del campamento y menos 20 grados fuera de la tienda, terminó por medrar las defensas de Patxi. "Empecé a sufrir problemas estomacales, las digestiones eran cada vez más pesadas, dormía muy poco y perdí fuerzas", señala Irigoyen, que decidió no forzar la máquina y parar a los 5.815 metros de altura. "Sólo faltaban 300 metros para hacer cumbre, pero eso en tiempo supone unas cinco horas", indica.
"El estudio médico ya lo habíamos completado y como ya sufrí un edema pulmonar cuando me realizaron el trasplante, decidimos que lo mejor para mi salud era dejarlo ahí", explica satisfecho por lo que ha conseguido y por haber contribuido a la ciencia médica.
Más de 30 pastillas diarias
La fibrosis quística, enfermedad que sufre Patxi, es la patología genética más frecuente y afecta sobre todo a los pulmones y el páncreas. Su incidencia en España es de uno por cada 3.500 nacimientos, según datos de la Federación Española de Fibrosis Quística y, aunque no tiene cura, un diagnóstico precoz y un tratamiento continuo -para las complicaciones pulmonares y digestivas- puede mejorar la calidad de vida de los afectados.
Precisamente, los problemas digestivos fueron una de las mayores dificultades de la aventura andina. "Si no me alimento bien y no me tomo las enzimas pancreáticas, que son como unas 30 pastillas diarias, puedo tener problemas", señala Patxi.
A pesar de que eligieron esa montaña chilena por las características del terreno y por las facilidades que ofrecía en caso de tener que evacuar a alguien, Patxi asegura que "ningún monte es fácil y al final, las condiciones climatológicas convirtieron la expedición en algo bastante extremo".
Sin embargo, la experiencia ha sido tan positiva que ya tiene la mente puesta en una próxima aventura. "Mi reto es el Nepal", dice tajante.