dimecres, 19 de novembre de 2008

Hacia el marcapasos perfecto


De manera oculta y silenciosa, los marcapasos llevan años salvando vidas y la última década ha marcado un antes y un después. Se han producido grandes avances en su diseño pero en la era de la tecnología todavía queda mucho que hacer por estos dispositivos. Son cambios que pretenden mejorar la vida del paciente y maximizar su calidad.

Entre los cientos de trabajos presentados en la última reunión de la Asociación Americana del Corazón (AHA), se encuentra un pequeño estudio, realizado por investigadores del Hospital Universitario de Southampton (Inglaterra), en el que se analizan los latidos del corazón como fuente energética extra para los marcapasos.
El generador diseñado por este grupo de expertos obtuvo, de esta forma 'natural', un 17% de la energía total que requiere un marcapaso. Sin embargo, aunque prometedor, su experimento todavía se encuentra a gran distancia de hacerse real y entrar a formar parte de la práctica clínica. No obstante, pone en evidencia una de las áreas mejorables de estos dispositivos.
"Es similar al mecanismo de los coches, donde al frenar se almacena energía. Es una buena idea pero con limitaciones", apunta a elmundo.es Julián Villacastín, director de la Unidad de Arritmias del Instituto Cardiovascular, del Hospital Clínico San Carlos de Madrid.
Uno de esos problemas tiene que ver con la durabilidad de los materiales: "En un futuro, podría conseguirse no tener que cambiar nunca la batería pero, ¿qué pasaría con los materiales del dispositivo? También hay que tener en cuenta la longevidad de los cables, por ejemplo".
Según este experto, aunque todo lo que tenga que ver con obtener más energía es importante -y más si es de forma ecológica- ésta no es la única clave de los marcapasos del futuro. "Además, los cambios de pila cada vez se espacian más, ya que estos dispositivos se pueden ajustar a las necesidades de cada paciente, con lo que se ahorra el derroche innecesario de batería", añade.
Monitorizar a distancia a los pacientes
Para el doctor Villacastín, una de las principales funcionalidades de esta tecnología, y que será imprescindible dentro de unos años, es la capacidad de monitorizar a los pacientes desde su casa. "Son enfermos que tienen que someterse a revisión cada seis meses o un año y en su mayoría tienen una edad avanzada, lo que complica su desplazamiento hacia el hospital", apunta.
En el caso de los desfibriladores implantables, el seguimiento a distancia de estos pacientes crónicos ya es una realidad: "De hecho, acabamos de tener una reunión para estudiar si ponemos en marcha esta opción en todos los enfermos; una decisión que cambiará drásticamente nuestro día a día en la unidad. Es cuestión de meses que se ponga en marcha esta utilidad también en los marcapasos".
Según este experto, aunque al principio los pacientes pueden mostrarse algo reticentes o desconfiados a dejar de acudir a la consulta, "cuando lo prueban quedan encantados y, por eso, estamos decidiendo si generalizarlo o no". Además de medir la frecuencia cardiaca, y establecer si el desfibrilador o el marcapasos están cumpliendo su función adecuadamente, estos sistemas están preparados, por ejemplo, "para avisarnos si se detecta líquido en los pulmones".
Por tanto, el contar con pilas 'eternamente' no es sinónimo de perfección si no se complementa con otros cambios, que pueden resultar incluso más esenciales, como conseguir materiales más duraderos o potenciar la monitorización remota.