dimecres, 18 de juny de 2008

Un muñeco 'inteligente' recrea las posibles complicaciones del recién nacido

Los primeros minutos de vida fuera del útero materno son críticos para el correcto desarrollo del bebé. Para facilitar una buena actuación sanitaria frente a posibles complicaciones, la empresa Laerdal ha lanzado un muñeco interactivo -SimNewB- que simula a un recién nacido y sobre el que los especialistas pueden aprender a manejarse en distintas situaciones peligrosas para la salud del neonato.
Con un peso de 3,5 kg y una altura de 51 cm, el muñeco SimNewB tiene la apariencia exterior e interior de un bebé. Respira, tiene constantes vitales, cordón umbilical, pupilas que están más o menos dilatadas y, además, llora.

El objetivo principal de este dispositivo es entrenar a los residentes y personal sanitario de las unidades de Neonatología. "Si se practica haciendo lo que uno está aprendiendo los conocimientos se retienen mejor", apunta Raúl Alasino, vicepresidente del Consejo Latinoamericano de Simulación Clínica, durante la presentación española de este dispositivo.
Este experto basa la valía de las iniciativas de simulación en que "a los médicos cada vez se nos exige más, tenemos una mayor presión asistencial y contamos con menos tiempo para reaccionar". No obstante, aclara que "la simulación no puede reemplazar la enseñanza convencional porque no imita al 100% la realidad".
Existen dos variedades de este simulador inteligente, que esta semana se lanza en Europa. La primera de ellas, la más básica, que ronda los 15.000 euros, se compone de un maniquí, un compresor, un conjunto de pupilas intercambiables y un mando a distancia. "Está indicada para simular los 10 primeros minutos de vida", aclara Jorge Vilaplana, director gerente de Laerdal España.
Por unos 24.000 euros, la variedad más avanzada cuenta, además, con un monitor multiparámetro similar al de las Unidades de Cuidados Intensivos y una webcam. "Junto con la recreación de los primeros minutos de vida, también sirve para conocer las situaciones que se producen en el caso de los bebés que tienen que ser ingresados en la UCI", explica Vilaplana.
Distintos cuidados
Este miembro de Laerdal explica los distintos cuidados y evaluaciones que se pueden realizar con este segundo modelo: "Podemos ver si el llanto es débil o inexistente; si el neonato presenta flacidez muscular o sufre espasmos; si sus pupilas están dilatadas, lo que podría indicar un fallo cardiaco. También es posible tomar la tensión; actuar frente a una cianosis, donde la coloración azulada nos indica la falta de oxígeno; administrar fármacos por vía umbilical o intraósea; o medir la resistencia pulmonar".
Todas éstas son algunas de las técnicas clave que se deben llevar a cabo en los bebés que nacen con algún tipo de trastorno. Se tiene que actuar con rapidez y eficiencia y, por eso, es fundamental estar entrenado para ello.
Otro de los puntos fuertes de este simulador neonatal, el primero que se lanza en todo el mundo, tiene que ver con la cámara web. La práctica quedará grabada, así como las constantes vitales y un historial con los pasos dados, lo que permite analizar la actuación a posteriori.
"Pueden ver los errores cometidos y valorarlos en equipo. Es algo fundamental en el aprendizaje", declara Jorge Vilaplana.
En este sentido, el papel del instructor, que es el que tiene que ir programando al maniquí, resulta básico. "El virtuosismo del simulador también depende de esta persona ya que es la que va marcando los parámetros", afirma el cardiólogo Raúl Alasino.
Un uso no muy extendido
A pesar de sus evidentes ventajas, el uso de simuladores en los centros hospitalarios españoles no está muy extendido.
Ya sea por su coste o porque todavía falta cierta mentalidad tecnológica en este aspecto, Vilaplana matiza que "en España se cuenta con unos 35 simuladores, una cifra que se sitúa bastante por detrás de lo que sucede en los países anglosajones, como EEUU o Australia".
"Los cambios en la infraestructura tecnológica son esenciales pero también deben ir acompañados de una serie de variaciones culturales, en la rutina asistencial", concluye Alasino.