dilluns, 28 de gener de 2008

La otra radiografía

Un equipo de investigadores suizos y daneses está dispuesto a reinventar la radiografía. Para ello, propone centrarse en los rayos X que se desvían al incidir en los objetos y no en los que se absorben, que es la base de la prueba convencional. Aseguran que su nuevo modelo permite obtener unas imágenes mucho más nítidas.
En la actualidad, la radiografía se centra en el nivel de absorción de los rayos X. De esta forma, los tejidos más densos dan lugar a unas instantáneas de un color más blanco (como los huesos) frente a los tejidos más blandos, que ofrecen imágenes más oscuras.

Sin restar valor a una de las pruebas diagnósticas con más solera, los expertos exponen en 'Nature Materials' las ventajas de una nueva técnica experimental que llevan desarrollando desde hace años. Tal y como ocurre con los microscopios de campo oscuro, se trata de captar la luz que se dispersa y, a partir de ella, lograr unas imágenes mejoradas.
Para ello, "se toman entre tres y cuatro imágenes del objeto a estudiar, situándolo en distintas posiciones", comenta a elmundo.es Franz Pfeiffer, principal autor de la investigación y profesor del Instituto Paul Scherrer (Suiza).
"En comparación con los rayos X, que muestran un simple contraste por absorción, las imágenes del campo oscuro capturan, desde el propio material, los rayos que se refractan, mostrando los mínimos cambios internos del hueso o el tejido blando", exponen desde la Escuela Federal Politécnica de Lausana (Suiza), otro de los centros de los que proceden los firmantes del citado ensayo.
Hasta ahora, esta técnica microscópica requería una óptica muy sofisticada y de cristal, lo que permitía trabajar con la longitud de onda de un sólo rayo. Sin embargo, según Pfeiffer, ahora ellos emplean "unos nuevos componentes ópticos, en forma de 'nano rejillas' -como filtros muy pequeños-, creadas por Christian Grünzweig, otro de los autores, y que permiten utilizar un amplio espectro de energía, incluido el que requieren los equipos tradicionales".
Para probar su valía, la mencionada revista científica muestra algunas de las imágenes obtenidas y las compara con las de la radiografía simple. Un tubo de teflón, el ala de un pollo, un pez o una hoja son los primeros 'modelos' de esta prueba de imagen. En todas las instantáneas obtenidas con la nueva técnica se puede ver de forma más definida el interior del organismo que se está analizando.
Su utilización en humanos


Aunque de momento no se ha probado con tejidos humanos, todavía se están tramitando los permisos, el trabajo enumera algunas de sus potenciales aplicaciones sanitarias. Es el caso del diagnóstico de la osteoporosis, al poder visualizar la porosidad de los huesos de una manera más perfecta; o de determinados tipos de cáncer de mama, ya que las células cancerosas parece que desvían los rayos de una manera distinta de las normales.
La idea de sus creadores es adaptar esta técnica a los aparatos de radiografías actuales. Para lograrlo, están colaborando con el Centro de Imagen Biomédica, que pertenece a las universidades de Lausana y de Ginebra, ambas en Suiza. "En un futuro, nuestro ideal sería combinarlo con la Tomografía Axial Computerizada o TAC", apunta Pfeiffer.
Para su aplicación en humanos, uno de los primeros obstáculos que se deberán sortear tendrá que ver con las dosis de radiación a las que se expondrán los pacientes y si ésta conlleva riesgos. "No podemos decir que los niveles de radiación son menores, porque tomamos tres o cuatro imágenes en lugar de una, pero habrá que estudiar en qué enfermos, por ejemplo los que tengan cáncer, la dosis podría compensar", declara este especialista.
Diferenciar comida de explosivos
Fuera del ámbito sanitario, más centrado en el campo de la seguridad, el nuevo prototipo podría ser muy útil en los controles de los aeropuertos.
"Al usar los nuevos sistemas de inspección con rayos-X, puede ser muy difícil, si no imposible, diferenciar los explosivos de materiales no peligrosos, como productos alimenticios", reza el documento.
De hecho, otra de las imágenes publicadas en 'Nature Materials' muestra un queso Gruyère y un bloque con explosivos. En la instantánea obtenida por los rayos X convencionales no se distingue el uno del otro. Sin embargo, en la que consiguió a raíz de la luz refractada sí se observa una clara diferencia entre ambos.