El mero hecho de tener obstrucción arterial (aterosclerosis) no es suficiente para determinar el riesgo de sufrir un infarto de miocardio. Además, hay que determinar si las placas ateromatosas que ocluyen el vaso son estables o, por el contrario, son vulnerables y corren riesgo de desprenderse y formar un trombo.
Por este motivo, existe desde hace años el empeño de desarrollar métodos que permitan determinar la consistencia de esta lesión que se forma en el endotelio vascular y, en consecuencia, calcular con la mayor exactitud posible las posiblidades de sufrir un evento cardiovascular.
Pues bien, el quipo de investigadores del Hospital Monte Sinaí de Nueva York (EEUU), entre los que figuran el experto en imagen Zahi Fayad y el cardiólogo español Valentín Fuster, ha experimentado con un procedimiento que permite avanzar en esta dirección y sus hallazgos se han publicado en la revista 'Nature' 'Medicine'.
Desde hace tiempo se sabe que la concentración de macrófagos (células del sistema inmunitario que juegan un papel fundamental en el proceso inflamatorio) es determinante a la hora de establecer la estabilidad de la placa de ateroma.
De esta forma, cuanto mayor sea la concentración de estos agentes en dicha lesión, más probabilidades hay de que la envoltura que rodea al 'tapón' vascular se rompa y se produzca una obstrucción completa (el infarto). + info El Mundo
dilluns, 16 d’abril del 2007
Ya es posible «ver» si el riesgo de un infarto es inminente
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